Apenas falta un mes para que acabe este año 2013. No lo recordaré por ser especialmente interesante, es lo cierto.
Ha sido un año de pérdidas. De pérdidas en la intensidad de las amistades, de pérdidas profesionales, de pérdidas emocionales. Un año de crisis, exactamente como el país. Dicen que de las pérdidas uno aprende a crecer y ver la vida desde otro prisma, con otras gafas. Veremos qué hay de cierto en todo ello para el año que entra.
Sólo pido que dentro de esos aprendizajes se encuentren, al menos, estos:
- Levantarme con más fuerza cuando me pisan.
- Entender que nadie es irreemplazable.
- Sentir que soy tan única como acostumbraba a pensar. Quererme y amarme por encima de todo y de todos.
- Abandonar la autodestrucción para otra vida, que esta es suficientemente corta.
- Impedir que el dolor me paralice.
- Que soy afortunada con lo que tengo, aquí y ahora.
- Creer profundamente en un futuro más dulce.
- Rebajar mi índices de hipersensibilidad a valores normales.
Que el 2014 me traiga relaciones de calidad, amor del puro y serenidad a mi alma.
Vete un rato a la mierda año 2013.