miércoles, 20 de julio de 2011

¡Feliz Día del Amigo!

Hoy se celebra el Día del Amigo en muchos países de Latinoamérica. Es un buen ejemplo y una fantástica excusa para juntarse con los amigos y disfrutar de un día para esa gente que un día decidimos escoger para transitar el camino de la vida. Esa gente que forma parte de la familia que escogimos libre y voluntariamente y con la que reímos, lloramos o a veces simplemente sentimos. 

Afortunadamente podría poner varias fotos de amigos, pero como no quiero olvidarme de nadie, he decidido poner solo una, la foto de la amistad más longeva que conozco.



El "Negro Pata-Susia" y el "Gordo"

Esta foto fue tomada en Febrero de 1965, cuando estos chicos tenían 8 y 9 años respectivamente, y ya se conocían desde hace dos años. Hoy son todo unos "hombretones" que se siguen llamando cada semana para saber cómo les va el día a día. Y eso a pesar de los 12.000 km de distancia que les separa. Es decir que mantienen una amistad de casi 50 años. Espero poder decir lo mismo dentro de unas cuantas décadas, me inspiran una envidia terrible.

Recorriendo el sinfín de canciones que hablan de la amistad para poder ilustrar con música lo que significa un día como hoy en muchos lugares del mundo, dos son las que especialmente me erizan la piel: la primera es de Roberto Carlos (Amigo), un clásico que si bien posee una música ya "añeja", la letra es emocionante. Además ejemplifica claramente como estas dos personas, que se conocieron hace casi medio siglo, ven reflejada su propia relación. Se han dicho mutuamente cada una de las estrofas de esta canción y cada vez que la vuelven a escuchar sus almas se acercan un poquito más:


La segunda canción es de James Taylor, una preciosa canción titulada You've got a Friend: un poema hecho canción que a muchos nos gustaría recibir como regalo del Día del Amigo. Me emociona pensar que las personas que consideramos nuestros amigos podrían hacer por nosotros lo que cantaba el señor Taylor:


Pensaba ayer que el mejor regalo que se le puede hacer a un amigo es escribirle algo que uno siente, pero en realidad, el mejor regalo es sentir algo aunque no se escriba, y en eso vamos "sobrados!!!".


Feliz Día del Amigo a tod@s!!!

lunes, 18 de julio de 2011

Disfrutar con el dolor: Sadomasoquismo


El término "sadismo" deriva del escritor de nacionalidad francesa Marqués de Sade (1740-1814), en cuyas obras literarias era común que se hiciera referencia a conductas sádicas. El término masoquismo proviene, al parecer, del escritor austriaco Leopold Von Sacher-Masoch  (1836-1895) a quien se le otorgó también este "honor" a causa de las aficiones masoquistas de sus personajes.

Marqués de Sade
Leopold Von Sacher-Masoch

Aunque el término sadismo a menudo se usa con vaguedad, conforme se aplica a la desviación sexual está limitado a casos en que el sujeto necesita infligir dolor con objeto de lograr excitación sexual. El masoquismo por contra, se aplica a casos en los que el individuo debe estar sujeto al dolor con objeto de lograr la satisfacción. 

El Masoquista y su ama dominante


El masoquismo sexual implica el acto de ser humillado, golpeado, atado o cualquier otro tipo de sufrimiento. Algunas personas que sufren este trastorno se encuentran alteradas por sus fantasías masoquistas a las que deben invocar durante las relaciones sexuales o la masturbación pero sin llevarlas a cabo. En otros casos, las fantasías masoquistas por lo general suponen el hecho de ser violado o de estar obligado a servir a los demás de tal forma que no se tengan posibilidades de escapar. Los actos masoquistas en pareja suponen restricción de movimientos (atadura física), vendajes en los ojos, apaleamiento, palizas, latigazos e incluso descargas eléctricas. En la valiente película El Imperio de los Sentidos (1976), un inspirado Nagisa Oshima describe las conductas sadomasoquistas así como su evolución dramática. Cabe destacar que la película se basó en una historia real sobre un caso de obsesión sexual fatal en el Japón de los años 30.

Fotograma de la película "El Imperio de los Sentidos" de Nagisa Oshima


En cuanto al sadismo sexual, consiste en actos que implican el sufrimiento físico o psicológico de la víctima, lo cual excita sexualmente al agresor. Algunos individuos con este trastorno se encuentran alterados por sus fantasías sádicas, a las que de alguna manera pueden llegar a invocar durante la actividad sexual sin llegar a ejecutarla. Hay casos en los que efectivamente satisfacen las necesidades sexuales sádicas con una pareja que consiente sufrir el dolor y la humillación. Y por último y el más peligroso de todos, hay individuos que llevan a cabo su sadismo sexual con personas que no consienten. El rasgo común en todos los casos es que es el sufrimiento de la víctima lo que produce la excitación sexual.  

Algunos sujetos que padecen este trastorno pueden dedicarse a sus actos sexuales durante muchos años sin necesidad de aumentar la gravedad de las lesiones físicas que infligen a sus víctimas. Sin embargo, cuando el trastorno es grave y se acompaña asociado del Trastorno Antisocial de la Personalidad, el individuo puede lesionar gravemente e incluso matar a sus victimas. A lo largo de la historia, son muchos los sádicos sexuales que han asesinado a víctimas que utilizaban para dar rienda suelta a su instinto más salvaje: Andrei Chikatilo, Ed Gein o Georg Karl Grossman entre otros.

jueves, 14 de julio de 2011

Peor Persona

Llevo unos días con un cierto mal sabor de boca. Un sabor provocado por ciertas actitudes de personas que, si bien, no son parte de mi vida, he sentido que me enseñaban lecciones que no dejan una buena moraleja. O si, quién sabe. Pensaba que la palabra tenía un cierto valor pero bien es cierto que en sociedades como la nuestra, el valor de la palabra está denostado. Quizás por eso, esto ha sido un despertar a una ingenuidad que aún permanecía conmigo, una ingenuidad que ni siquiera sabía que existía y precisamente porque era inconsciente de su existencia, me ha dolido perderla. Porque podía haber disfrutado de ella y no me lo permitieron porque me la robaron.
Llevo unos días pensando que la perdida de esa inocencia me ha convertido en peor persona porque no hay vuelta atrás ante ciertas situaciones; porque ya no actuaré igual ante la misma situación, porque el grado de desconfianza aumentó en mi mapa mental. Algunos podrían argumentarlo con un “no eres peor, eres más precavida”. Puede ser. Pero en mi foro interno sigo pensando que me he convertido en peor persona. Una lástima para mi, una más en la Sociedad.



P.d: a pesar de que me cuesta tanto hablar a veces, siempre tengo un ángel que me escucha y me aconseja desde la bondad de su corazón. Y que es capaz de ver más allá de mi ceguedad mental, de mis obsesiones y de mis auto-condenas. Siempre se puede ver todo con otros ojos, siempre se puede dar a todo una segunda interpretación. Siempre se puede ver en escala de grises. A veces no es que te conviertas en peor persona sino que te conviertes simplemente en PERSONA. 

Como siempre, gracias

domingo, 10 de julio de 2011

El Placer de Mirar y Ser Mirado: Voyeurismo y Exhibicionismo

Del verbo francés "voir" y el sufijo "eur", la traducción al castellano de la palabra voyeur significaría "el que ve" u "observador". La sintomatología básica de este trastorno, cuando se convierte en parafilia, consiste en intensas emociones sexuales persistentes que implican el hecho de observar ocultamente a personas, por lo general desconocidas, cuando están desnudas, en proceso de hacerlo o en plena actividad sexual. El acto de mirar se efectúa con el propósito de obtener una excitación sexual y no se busca por lo general ningún tipo de relación con la persona a la que se observa. 
El voyerismo es bastante más frecuente entre el género masculino que en el femenino, ya que en ellos es más común que se produzca la excitación sexual por el sentido de la vista que en el caso de las mujeres. 

¿Cuándo "mirar" se convierte en trastorno?  

Una gran parte de los hombres y las mujeres nos excitamos con la visión de cuerpos desnudos y personas realizando el acto sexual, sobre todo cuando lo hacemos clandestinamente o cuando los participantes en la acción sexual no son conscientes de tener un público. Y sentir esto es natural, sano y excitante. Sin embargo, cuando mirar se convierte en obsesión, cuando preferimos masturbarnos mirando a personas desconocidas antes que tener sexo con nuestra propia pareja o cuando simplemente no controlamos nuestra conducta y la hacemos enfermiza, hablamos de una conducta parafílica o una Desviación Sexual. 

¿Y qué sucede con el Exhibicionista? 
Clásica gabardina de Exhibicionista
El exhibicionista, a pesar de que pudiera parecer que es el complemento ideal del voyeur, no lo es en realidad, ya que para estos se excitan sexualmente con la exposición de sus propios genitales a personas desconocidas y que no lo esperan, ya que una de las componentes excitatorios es la emoción de "sorprender" y de asustar al otro. 
El  exhibicionista. en común con el voyerista, no suele atacar o molestar a su "victima". Su gratificación se produce al observar la reacción, que casi siempre es de sorpresa, temor o disgusto e indignación. Así por tanto, las mujeres que conservan la calma es esa situación frustran su intento de excitación sexual. 

Conductas voyeristas y exhibicionistas socialmente aceptadas
En nuestras conductas diarias, a menudo podemos encontrar conductas de ambos tipos, incluso el cine se ha encargado de plasmarlas, a veces como comportamientos de salvación, a veces como comportamientos naturales en la conducta de las personas que la realizan. 

En la película La Ventana Indiscreta (1954), un inconmesurable James Stewart, se convertía en el voyeur más conocido de la historia cinematográfica, observando meticulosamente la vida de sus vecinos a través de unos prismáticos 
J. Stewart voyeur socialmente aceptado

Algunas canciones también nos han ayudado a conocer el fenómeno voyeur y su mirada clandestina e "ilicita" como esta de Soda Stereo




Pero más allá de las canciones y las películas, todos somos capaces de detectar en nuestro alrededor, no ya personas exhibicionistas (que también las hay) sino conductas exhibicionistas. 
¿Alguien da más en la conducta de exhibición?

Yo incluso me he exhibido en ocasiones por considerar que lo que podía ofrecer en un momento y situación determinados era digno de ser visto. Y sin embargo, ¿por qué en muchos momentos son conductas que nos provocan rechazo? ¿ Por qué consideramos que una conducta exhibicionista no es admirable o nos irrita el constante pavoneo de muchos de las personas de nuestro entorno? ¿Acaso existe un miedo ancestral, filogenético a las conductas de muestra de los demás? ¿Quizás tememos que nos "asusten" o nos "sorprendan"?

domingo, 3 de julio de 2011

¿Querrás prestarme la falda amarilla?

Como en la película de Woody Allen, muchas han sido las que han abordado el tema del travestismo desde diferentes vertientes y aludiendo a distintas emociones: desde la comedia hasta el drama más absoluto, pasando por documentales que han intentado explicar este fenómeno mayoritariamente masculino.
El travestismo, cuando se habla de él como una parafilia y por tanto como un trastorno para el paciente que lo sufre, está clasificado dentro de lo que se conoce como "parafilias fetichistas"; pero ¿ qué es el fetichismo?


El significado original de la palabra es "objeto con poderes mágicos". En este sentido, un fetiche es un objeto que introducimos en nuestro acto sexual o en nuestra sexualidad y que simboliza nuestra excitación. Los fetiches más comunes son los sujetadores, las medias y los zapatos de tacón, algo a lo que ha contribuido muy activamente el cine. En la conducta travestista, la gratificación sexual se consigue al usar la ropa del sexo opuesto. Un travestido no implica ni homosexualidad ni transexualismo, si bien en ocasiones pueden darse múltiples conductas relacionadas.

Una de las primeras menciones sobre el travestismo proviene de la cultura griega. Andrógino, ser mitológico con gran fuerza masculina y delicada belleza femenina, quien era representado con cuerpo de hombre, senos femeninos y larga cabellera. La cultura clásica está plagada de episodios de travestismo para ganar batallas o librarse de una muerte segura. 

Otro personaje peculiar, de inicios del siglo XVIII, fue el caballero Charles d’Eón. Se trataba de un hombre muy delicado que desde su infancia se vio fascinado por la ropa femenina. En la edad adulta se convirtió en un importante oficial del ejército francés y en misiones de espionaje siempre se vistió de mujer sin que notaran su identidad. No obstante, tuvo numerosas amantes femeninas.


En la historia sobre travestismo de la película "Todo lo que siempre quiso saber sobre sexo y nunca se atrevió a preguntar" de Allen, se retrata muy acertadamente lo que implica una conducta travestista: un señor de mediana edad, felizmente casado y que, en secreto (íntimamente relacionado con lo que implica su fetiche, ese oscuro objeto de deseo), disfruta y se excita poniéndose la ropa de su mujer. 




Es común que esta conducta fetichista se presente ya durante la infancia de forma episódica. La reacción de los familiares ante la situación  puede marcar la personalidad del infante, que se siente confuso por su rol masculino y el interés por las prendas más específicamente femeninas. La evolución de la conducta, si sucede, suele darse en la más estricta intimidad y con muchos sentimientos de culpa que hacen del paciente una persona sufridora y desubicado de lo que se espera de él como sujeto masculino.

De forma distinta, en una ocasiones más acertadas y en otras no tanto, diferentes películas han abordado, bien como trama principal o bien como algo secundario, el tema del travestismo. Estos son algunos de los ejemplos más conocidos:
Miguel Bosé travestido en Tacones Lejanos
Tacones Lejanos (1991): Dirigida por Pedro Almodóvar, otro de los grandes directores que a mi juicio ha ido perdiendo frescura e innovación en sus películas. No obstante, aún en esta cinta se podía ver a un gran director dirigiendo grandes profesionales de la interpretación.

Dustin Hoffman travestido en Tootsie
Tootsie (1982): Dirigida por el gran Sidney Pollack, autor de películas como Memorias de África o aquella mítica "Danzad, danzad malditos", narra en tono de comedia la vida de un actor en paro durante 20 años que  crea a  Dorothy Michaels, su alter ego femenino, aflorante por necesidades de la vida.

Julie Andrews travestida en ¿Victor o Victoria?
Víctor o Victoria (1982): otro género, esta vez el musical, llevó como parte de su argumento el travestismo a las salas de cine de todo el mundo. En esta ocasión, Blake Edwards, director capaz de obras como esta y de otras de dudosa calidad como "Una Rubia muy dudosa", nos lleva al mundo del travestismo femenino, algo bastante más inusual (sobre todo en su vertiente más fetichista).