El mundo gira a mi alrededor y no lo concibo de otro modo. Así cuando las cosas no salen como premedito, pareciera que se avecina el fin de mundo.
Controlo todo lo que puedo, porque como soy la parte más importante del Universo, un caos en mi persona supondria un caos espacial.
Eso que ves no es una piedra. Yo veo una montaña que escalar tan alta que a veces parece imposible llegar a la cima.
No soy egoísta; no soy ególatra. Soy egocéntrica.
Ejercicio para esta Navidad: Aprende a tener otra visión del entorno que te rodea; mira, escucha y aprende de cada tropiezo que des. Cada caída ha de ser vista como un nuevo comienzo. Llora si quieres, pero aprende de las lágrimas, no las dejes sin sentido en un pañuelo.
Cuando nos sucede algo bueno en la vida, ¿es porque tenía que sucedernos?
Cuando lo que nos acontece nos produce ansiedad, ¿es porque tenemos que pasar por ella?
Cuando nos sucede algo malo, ¿siempre nos espera algo bueno detrás?
¿Lo bueno nos estanca y lo malo nos hace crecer?
¿Las lágrimas son siempre un punto y aparte en nuestras penas? ¿Nos hacen avanzar en el proceso de "darse cuenta" de nuestras limitaciones y nuestras imposibilidades?
¿En algún momento nos paramos a disfrutar de las cosas que nos han sido regaladas del mismo modo que nos regodeamos en nuestras miserias?
Ejercicio para el fin de semana: recupera el conocimiento de tus fortalezas, que ahora no puedes o no quieres ver. Sólo desde la fortaleza podremos hacer frente a la tempestad.
La cama aún estaba caliente. Las sábanas, en otro momento agitadas por el movimiento de la atracción sexual, ahora yacían sobre el suelo, arrugadas por la actividad de quien se sabe conocedor de que está sucumbiendo a lo prohibido.
La habitación mantenía el olor a sudor y a sexo mantenido hacía apenas diez minutos. Mientras le llegaba el aroma apenas conocido de su cuerpo, Besch reflexiona sobre lo que ha hecho con ella. Desde el momento en que la conoció, nunca pensó que se materializaría el acto que acababan de cometer pero se engañaba si negara que en algún momento no había fantaseado con la idea. El sexo se había convertido para él hacia mucho tiempo en una expresión, no tanto de amor, si no de pura actividad hormonal. El sexo entendido como un acercamiento entre dos seres cercanos en un momento vital compartiendo una actividad frenética. Así lo estaba entendiendo él. Pura química humana.
Ella sin embargo, no lo sentía así. Nunca habría entendido una relación sexual como un acto de desfogue. Sophie se sentía especialmente extraña después de aquel encuentro. Sentía timidez por haber enseñado su cuerpo desnudo, por haber acercado su olor sexual a una persona que no era su pareja y sobre todo, se sentía incómoda porque no sabia como actuar a partir de ese momento. Si bien, durante su momento de éxtasis se había permitido abandonarse a su pareja sexual, ahora ya no se sentía igual de abierta y una profunda vergüenza inundó su cuerpo hasta el punto de que se le erizó el vello del cuerpo. Besch sintió, al ver esa respuesta fisiológica, que Sophie tenia frío pero no era así. Aún mantenía el calor que le había provocado sentir su miembro erecto dentro de ella, su cuerpo sobre ella y tras ella, recorriendo cada uno de los poros de su piel. Pocas veces se había sentido tan arropada con tan poca ropa sobre ella. Sus besos le habían hecho un manto que la protegían del exterior. Y así, en la felicidad de sentirse protegida, ella descendió sobre el vientre de Besch y recorriendo con los dedos el vello que recorría su abdomen, se introdujo el pene en la boca. Besch estaba convencido de que si la dejaba allí lamiendo su miembro, no tardaría mucho en acabarse el encuentro así que lentamente la cogió en brazos y la tumbó en la cama.
El primer orgasmo que alcanzó Sophie fue mientras Besch la penetraba desde detrás. Había conseguido alcanzar con su profunda penetración hasta el desconocido Punto G, hecho que le había provocado alcanzar el orgasmo de mayor intensidad de su vida, hasta el límite que pensó que había perdido el control de sus esfínteres y literalmente se había orinado encima. Tiempo después descubrió que no era así y que se trataba de una simple respuesta física del cuerpo tras un éxtasis de intensidad alta.
El segundo orgasmo le consiguió por pura empatía con Besch al ver cómo él conseguía el suyo después de penetrarla sobre ella. Sentir su semen dentro de ella la transportó a otro mundo porque sentía que se quedaba eternamente con una parte de él. El simple hecho de ese pensamiento y esa sensación le llevó a tener un placer inimaginable y un agotamiento físico indescriptible. Estaba en el punto en el que ella se había visualizado desde el día en que le conoció.
- ¿Dónde vas?- le dijo Sophie a Besch mientras veía como se vestía
- He de marcharme. Ha estado bien ¿no?- preguntó Besch
- Bueno, no sé si es esa la palabra. Qué vamos a hacer ahora?
- No lo sé, quizás lo mejor es que veamos hacia donde nos lleva la historia no crees?. Tampoco vamos a volvernos locos por lo que ha sucedido. A mí me ha gustado, a ti he podido sentir que también. No estropeemos nada de lo que ya tenemos por malinterpretar lo que ha pasado.
Sophie sabía lo que Besch quería decir con esas palabras. Si bien para ambos había sido un momento inolvidable, las consecuencias del mismo no eran para ambos igual. Ella sentía que nada volvería a ser igual, mientras que para él... para él había sido un momento de placer con una persona especial.
Mientras Besch se dirigía hacia la puerta de salida, Sophie le miraba tan intensamente como si fuera la ultima vez que le viera en esa situación y en ese momento. Quiso conservar en su retina y en su memoria aquel momento que estaba convencida que nunca más tendría...
Era una mañana en la que las briznas de hierba comenzaban a secarse con el sol de la mañana, después de una madrugada de rocío intenso. Sophie se había levantado para comenzar su jornada laboral. Era miércoles y la semanas volaban. Después de varias experiencias profesionales fracasadas, gozaba ahora de cierta tranquilidad y asumía que no podía pedir más.
Sophie había nacido en París, en el año 1960. Sus padres, aún sin vivir en la miseria, no podían ofrecerle lo que ella buscaba para sí. Es por ello que, cuando cumplió la mayoría de edad, metió en una maleta algunas camisas y varios pantalones junto con un millón de sueños por cumplir. Era más que suficiente para comenzar de cero en un lugar que le pudiera dar un proyecto de vida distinto.
Sophie llegó a un Berlín dividido por el muro en el año 1978. La primera semana la pasó entre la euforia de saber que estaba viviendo un nuevo proyecto y el desconsuelo de quien se siente que le arrancan parte de su cuerpo. Reía y lloraba a partes iguales. Se instaló en un humilde apartamento en el distrito de Friedrichshain, desde donde podía acudir cómodamente a la Facultad donde se matriculó para estudiar Enfermería. Nunca se había destacado por ser una persona especialmente brillante en los estudios pero sí persistente. Por ello, después de mucho esfuerzo, años después consiguió el título que le llevaría a conocer a la persona más especial que nunca hubiera conocido.
Beschützer era el profesor de Legislación y Ética Profesional de la Universidad Freie de Berlin. A sus 28 años, se había convertido en uno de los profesores titulares más jóvenes de la Facultad. Sin ser especialmente atractivo, Besch, como así le llamaban sus alumnos, gozaba de buena fama entre sus pupilos, debido entre otras cualidades, a saber establecer buenas relaciones con ellos. Era común verle pasear, tomar café o dar clases personalizadas a quien lo solicitara.
Quizás fuese eso o quién sabe qué, Sophie fue consciente desde aquel mismo instante, que Besch formaría parte de su vida para siempre. Aun incluso si nunca se dirigieran la palabra. El profesor se había metido en su sangre, en sus entrañas y en su mente de una forma cuasi diabólica. Sin embargo, y a pesar de considerarse a sí misma como una persona pasional, no era habitual que pensara en él de forma erótica sino en un sentimiento mucho más complejo. Cuando Besch se convirtió en su profesor, Sophie conoció por primera vez el amor paternal más allá del que había conocido amando a su padre. Pensó entonces que la distancia que le mantenía alejada de su progenitor, le hacía tener la necesidad de desarrollar ese amor en la distancia en la figura de una persona más cercana. Durante esa primera etapa, Sophie mantuvo relaciones esporádicas con personas que no le llenaban pero le acompañaban. Cuando acabó el primer curso y Besch dejó de ser su profesor, ambos decidieron mantener la relación de amistad que habían iniciado casi desde el primer día. Si bien el profesor Beschützer estaba comprometido emocionalmente con otra persona, esto nunca fue obstáculo para alimentar las diversas amistades de las que gozaba. Así, el profesor le ayudó a ir sacando lenta pero segura, todas y cada una de las asignaturas durante los tres años que coincidieron en la Facultad. Juntos compartieron ratos en la Biblioteca, cafés en los bares cercanos, y paulatinamente cada uno de los dos fueron entrando en la vida personal del otro...
Tengo temporadas en las que recuerdo muy habitualmente y con todo tipo de detalles, los sueños que mi mente construye a lo largo de la noche (o incluso de la siesta). Ya cuando era una nena tenía incluso pesadillas que aún ahora, con 35 años, sigo recordando como si los hubiese experimentado la semana pasada.
Recuerdo haber pasado mucho miedo, terror, a pesar de estar despierta y con mi madre al lado intentando entender un sueño absurdo pero muy real para mí.
Una de las primeras imágenes que recuerdo en este sentido pertenece a una noche entre semana, cuando todavía compartía habitación con mi hermano mayor. Un sudor frío me empapaba la frente y el terror se apoderaba de mí. Al lado, en un costado de la cama, estaba mi madre, cogiéndome de la mano y preguntándome qué es lo que había soñado:
- Venía Pedro por el callejón y me cogía de la mano. Me metía en un portal y me quería tocar mamá. Me había secuestrado y no me dejaba salir.
- Pedro ya no está en este barrio Silvia, no te preocupes que no te hará nada-me intentaba tranquilizar mi madre.
- La "pava" está soñando y no sabe lo que dice-argumentaba mi hermano.
Pedro era un especie de "gandul", de gamberro de barrio de clase humilde, que comenzaba a realizar los primeros actos delictivos. De alguna manera aquella información se quedó sellada en el inconsciente, para reverberar en la noche y apoderarse de mi descanso infantil porque tuvo que pasar mucho tiempo para que aquel recuerdo dejara de ser amenazador.
Habitualmente los sueños que mas recuerdo han sido los más angustiantes o los más terroríficos. Recuerdo incluso sueños relacionados con connotaciones bíblicas que me hicieron perder el sueño durante una larga temporada. Es curioso como durante la fase en la que nos abandonamos a la inconsciencia, todo nos parece tan real que podemos sentir el sudor de nuestro miedo. Uno de mis profesores nos decía que precisamente la autenticidad del sueño es la inconsciencia del mismo; que el momento en que la mente es capaz de discernir y contemplar la posibilidad de que lo que está viviendo puede ser un sueño, el estado de inconsciencia deja paso a la semi-consciencia y al inmediato despertar. Así que uno, al parecer, no puede abandonarse al placer de disfrutar soñando, porque nunca sabe que lo está haciendo. Una lástima porque ha habido momentos en los que una hubiera deseado saber que lo que hacía no tenía repercusión alguna en la vida real.
Las personas que me conoceis sabéis que tengo sueños "famosos", sueños que difícilmente olvidaré, no tanto por el contenido del mismo sino por las veces que después han ido saliendo en muchas de mis conversaciones: no entraré a detallarlos aquí porque forman parte de mi "intimidad" (entendiendo por intimidad aquella que comparto con mi grupo más cercano de personas y sus allegados). Afortunadamente han dejado de ser un sueño para convertirse en un hilo invisible de unión entre personas que no se conocen. A mi se me puede describir de muchas maneras y ninguna de ellas es especialmente original; sin embargo, imagino a un amigo de Bilbao explicándole a otra persona de Barcelona que ademas de morena de pelo largo soy una que tuvo un sueño especial con Patrick Swayze en un vallado y me podrían localizar fácilmente!! No es fantástico que un sueño pueda ser una unión entre dos personas que aparentemente no se conocen y que sin embargo comparten una amistad en común? A mi me maravilla. Por eso la alimento. Quizás algún día se pueda dar esa especial circunstancia...
Mientras tenía este post a medio hacer y otros tantos a medio pensar, hoy la amatxu me contaba que había tenido un sueño de lo más extraño. Y pensé: qué casualidades tiene la vida, qué bucles como diríamos en otro ámbito. Así que, a modo de despedida, os relato a continuación lo que me explicó esta mañana:
" Anoche soñé que iba por la calle con mi nieto Ander y de repente, y no sé de donde, salió una vaquilla que corría detrás nuestro. Yo corría y corría intentando llevarme también conmigo a Ander pero finalmente no pude y la vaquilla le embistió. Sin embargo, cuando miré hacia atrás, no era Ander a quien había pillado la vaquilla, sino una merluza".
Estamos acostumbrándonos a vivir, durante un espacio de tiempo determinado al día, (habitualmente coincide con el tiempo dedicado al trabajo o al tiempo que pasamos con personas con las que no tenemos una relación estrecha) con malos gestos, respuestas cortantes, correos electrónicos amenazadores y llamadas impertinentes. A veces, nos creemos con derecho a replicar a alguien de modo brusco amparándonos en un mayor rango profesional real, o incluso imaginario para después marcharnos tranquilamente a nuestra casa a recibir el cariño de nuestra familia.
Durante esta época de crisis económica que estamos viviendo, estas actitudes están aumentando de modo alarmante, quizás causado por un cierto temor a perder nuestra estabilidad laboral que provoca una distorsión en la visión del semejante como un rival a batir. A menudo, nos han enseñado que esta conducta refuerza la "selección natural" y recibe recompensa quien tumba al contrincante con un "ladrido". Una lástima, porque en muchas ocasiones, suelen estar en lo cierto. Hay personas que trabajan muy bien bajo estas amenazas constantes, personas que no saben rendir sin el aliento en el cogote de quien se cree con derecho a expulsar su respiración a medio centímetro de estas personas. Son entes que se alimentan mutuamente. Uno sin el otro no sobrevive.
Y no nos engañemos; no sucede solamente en el ámbito laboral. Podemos ver estas conductas en cada escenario de nuestra vida: el las relaciones personales, en las películas, en la Historia, en los libros que leemos...
Afortunadamente, mi epicentro personal y profesional vive y piensa de otra manera. Estoy rodeada de personas que saben del valor de una sonrisa y la utilizan sistemáticamente. No siempre una es capaz de poner una cara amable a todos y cada uno de los que pasan por nuestro lado, pero somos conscientes de la potente herramienta que tenemos entre los labios. Estoy convencida que hemos logrado más que otros por ser como somos, por utilizar la sonrisa como "arma arrojadiza" y el humor como mecanismo de defensa frente a los "peligros" del exterior. Desgraciadamente para muchos, no saben ni sabrán nunca la importancia de la sonrisa y el humor para avanzar en la vida, para sanear nuestra propia personalidad y para disfrutar y sacar lo mejor de los demás. A nuestro alrededor han emergido personalidades ocultas para muchos y mucho más interesantes que las "personalidades públicas" que tienen en nuestro entorno. Una lástima que gran parte se lo pierda por no saber utilizar esta valioso instrumento.
¿Todas las personas pueden aprender a utilizar la sonrisa?
Pésima psicóloga sería si afirmara lo contrario. Creo en el poder de cambio de las personas pero más creo en la fuerza de voluntad de estas. Sin fuerzas, sin ganas, no hay cambio posible. Y esto último no siempre está presente en cada uno de nosotros. Habitualmente pienso que el cambio es posible pero cuando se acercan y sacan a la luz la estupidez humana, se llevan de mí un gramo de esperanza para la transformación.
Hace días una persona que conozco y me conoce me dijo, al hilo de una nueva adquisición tecnológica en su vida, que "necesitaría dos vidas para poder sacarle provecho al artilugio". Dos o tres, pensé yo.
Días después me viene a la mente aquel comentario y se entremezcla con imágenes y deseos en mi cabeza. Esta tarde, mientras caminaba en dirección a casa, pensaba que quiero vivir infinitas vidas para hacer, sentir y escuchar todo lo que me queda por hacer, por vivir y por escuchar. Necesitaría otra vida más para poder meter todo lo que se me viene a la mente en una inmensa lista pero estas son algunas de las que no me gustaría perderme (en esta vida algunas son ya complicadas, por eso ansío con vehemencia la reencarnación). Como diría mi Profesor de Matemáticas, Don Jesús, "el orden de los factores no altera el producto". Aplicado al Post, el orden de los deseos no obedece a la prioridad de los mismos.
- Contemplar la Aurora Boreal y Austral
- Ser una virtuosa del piano
- Experimentar el amor de un hijo
- Vivir en un lugar diferente al que nací
- Pasar todo un día en la cama frente a la persona que amas
- Llorar sin censura
- Llorar de Felicidad
- Vivir en otra época
- Contemplar desde una mirilla como transcurre la vida de los demás
- Oler la hierba mojada, la tierra húmeda y los excrementos de vacas
- Dormir bajo un cielo estrellado de una noche de verano
- Volver a París
- Tener una hermana mayor
- Tener una hermana menor
- Viajar por un día al futuro
- Ser científica
- Ser homosexual. Ser bisexual
- Bucear en la Barrera de Coral (definitivamente para otra vida)
- Escribir mi Autobiografía
- Tirarme en Paracaidas sin miedo
- Salvar una vida
- Visitar el Glaciar Perito Moreno
- Visitar un lugar de cada uno de los continentes
Algunas de ellas están destinadas, bien por decisión propia, bien por pura obviedad, a ser experimentadas en otras vidas. Para otras muchas aún conservo la esperanza de poder disfrutarlas en esta. No sea que, por alguna de estas casualidades, esta fuera la ultima de mis reencarnaciones.
Vivimos momentos muy inciertos, estamos en un continuo desasosiego y la incertidumbre a menudo se apodera de nosotros. Quizás sea este un buen momento para ser conscientes de lo que necesitamos y de lo que no necesitamos tanto como pensamos.
Pero hoy escribo porque navegando por Internet me he tropezado con un tesoro en forma de recuerdos que vienen al hilo del post anterior. Si en la última entrada hablaba de las canciones que nacían sin mas pretensiones que dar inicio a un programa o acompañar un juego, en esta ocasión se trata de las "intros" de los dibujos con los que me crié y con los que crecí. Y cuando los vuelvo a rememorar es cuando me siento una Privilegiada. Es posible que en todo este sentimiento de privilegio haya una parte de Fantasía idealizada que convierte en maravilla todo momento ya pasado pero estoy convencida que la gran parte de ese sentimiento que estoy experimentando corresponde también a una realidad: una realidad en la que los dibujos existían para entretener, donde la violencia apenas cabía y mucho menos heridas de sangre o similar. Eran dibujos que nos acercaban a menudo a la naturaleza, a pesar de que fueran en ocasiones naturaleza irreal (como ver hablar a un oso en un perfecto castellano o incluso en Euskara).
Yo me he criado con muchos dibujos y series infantiles, ver la televisión no me ha hecho ni una persona encerrada en mi misma ni agresiva o cualquier otra peste que nos gusta echar sobre este aparato. Como si el aparato fuera el responsable de nuestras miserias cuando en realidad es nuestra falta de sentido de la medida lo que nos hace tanto daño. No obstante, es importante decir que después de ver estos dibujos, bajaba al barrio a jugar con mis semejantes. En la mezcla de todo está lo ideal.
Posiblemente por este miedo al desequilibrio, existe una tendencia, a mi juicio poco natural, de hacer que todo sea "educativo": así los dibujos ahora se dividen en dos grupos: los semi-agresivos (aunque no siempre sean violentos) y los educativos. Y de la misma forma que los primeros no me gustan, los segundos me aburren. ¿Por qué un dibujo, una serie infantil no puede tener el fantástico propósito de entretener? Por qué lo contrario de esa larga serie de dibujos que se han estado programando son los dibujos que tienen que enseñar algo a los niños? No estarán saturados con tanto aprendizaje? ¿No estaremos en la cultura del Sobre-Aprendizaje?
Yo me siento privilegiada por la generación que me ha tocado vivir. Todo es mejorable por supuesto, pero no creo que a fecha de hoy estemos en el camino correcto. El ser humano, por defecto, tiende a corregir sus errores yéndose al otro extremo de la carretera y así nos va. Me siento privilegiada por los dibujos con los que crecí y gracias a Internet hoy he podido revivirlo. Aquí van algunos ejemplos: noños, si puede ser, pero para mi entonces eran mi acompañamiento vespertino. El acompañamiento ideal a mi bocata de nocilla.
La Aldea del Arce
Como diriamos nosotros, gran bucle conseguido despues de ver el compositor de letra y música de esta serie de dibujos.
David El Gnomo
Estos personajes rechonchos eran ideales cuando aún no había llegado hasta nuestros dibujos animados las figuras esqueléticas que imperan ahora. Derivaron posteriormente en Klaus el Juez pero los genuinos suelen ser los mejores, y en este caso también.
Alf
Aun en la actualidad me sigue persiguiendo la canción de los "Esparragos no somos porquería" que cantaban los niños con el padre al piano. Es la canción pegadiza con más antigüedad en mi mente.
Aquellos Maravillosos Años
Con una canción de apertura de Joe Cocker, qué mas se le puede pedir a una serie? Ha sido una de las que, con el paso de los años, he rescatado del olvido para verla hasta el agotamiento. Simplemente especial e irrepetible.
Blossom
Qué grande Blossom, qué lógica aplastante, que bella dentro de sus extremadas facciones. Bravo por la autoestima que te hacia conseguir Blossom!
La Bola de Cristal
Se ha hablado tanto de este programa de culto que poco más puedo añadir yo. Alaska es grande, Kiko Veneno, Santiago Auserón, Gran Gurruchaga, Pablo Carbonell, los Electroduendes.... la lista no se acaba nunca. ¿Cómo no vamos a sentirnos privilegiados despues de haber pertenecido a esta generación?
La infancia y la pubertad son momentos clave en la vida de cualquier persona comenzamos a interactuar con nuestros semejantes, consolidamos ideas que nos acompañaran el resto de nuestros días y guardamos en nuestra memoria recuerdos en parte vividos y en parte inventados por nuestra propia mente. Esa mente que para dar coherencia a un recuerdo, rellena los huecos olvidados con sucesos o acontecimientos tan realistas que nos parecen vivenciados.
Todos tenemos canciones que recordamos por algo especial, por lo que significaron para nosotros en un momento concreto y por los sentimientos que nos evoca cuando la volvemos a escuchar. Hoy sin embargo, no voy a escribir sobre esas canciones significativas, sino de aquellas que conformaron, a partir de un momento, nuestro inconsciente.Y que se quedaron allí a vivir, no con el propósito de cantarlas una y otra vez, sino para quedarse permanentemente y provocarte, eso si, una experiencia nitida y clara de los momentos en que la escuchaste. Son esas canciones que pueden teletransportarte, hacer un viaje astral, salir de tu cuerpo y visualizarte en aquel momento concreto. Son canciones sin mas pretensiones que ser oídas (ni siquiera escuchadas).
Canción de Inicio Programa "Con las Manos en la Masa"
Si no recuerdo mal, fue el primer programa de cocina que emitieron en la Televisión. Lo presentaba Elena Santoja repeinada y habituaba a invitar a personajes famosos (Incluso acudio Pedro Almodovar). El programa entonces no era de mi agrado pero la musica de inicio la recordare siempre (Ahora me vengo a enterar que la cantaba Sabina). Me transporta a mi niñez, a mi barrio, a mi madre querida, a olor de comida de la madre.
Canción del Programa Informe Semanal
A pesar de ser un programa de actualidad, tiene un largo recorrido y ha pasado por varias cabeceras. La que me emociona al oírla es la primera de ellas, aquella que, cada vez que sonaba, mis padres me enviaban a la cama porque ya era tarde. Me transporta a mi cabreo por tener que irme a la cama y a maldecir al inventor de la cama, como si eso fuese la causa de la obligación de mis padres para acostarme.
Canción del Programa Quien sabe donde
Un poco más tardia, este programa marco una epoca y su canción de apertura se hizo tan famosa que sin estar viendo la TV, podias adivinar sin dificultad que era lunes y que había desaparecido gente. Era el programa favorito de mi madre en su época.
Cabecera Thames Y el Show de Benny Hill
Quizás ni siquiera llega a canción, y se queda solo en un intento, pero ha de ser muy grande para que con dos segundo de melodia, se te quede consolidada para siempre en tu inconsciente. Escuchar esta melodía evocaba habitualmente risa con Benny Hill, cuya cabecera tambien se hizo mundialmente famosa y provocó que muchos de nuestra edad se la colocaran como Politono en sus recien estrenados móviles.
Casimiro nos envía a dormir
Lo que para una generación supuso la Familia Telerin, en mi caso lo supuso Casimiro, un monstruo extraño que no se sabía de donde venía pero que era marchoso. Vaya manera después de conciliar el sueño. A día de hoy Casimiro me sigue pareciendo una de las mejores compañías para irme a la cama. Nunca me fui contenta a la cama porque me encantaba quedarme a ver la tele con mis padres por la noche pero al menos me iba medio bailando.
Canciones para jugar a la comba-goma
Pertenezco a una generación que ha jugado mucho en la calle. Yo además tuve el privilegio de vivir en un barrio donde las calles eran anchas y sin coches. Y donde había un nutrido grupo de niños de mi edad. Con ellos jugué muchas horas a la comba y a la goma y las canciones que cantábamos entonces, aún las recuerdo. Forman parte de la persona que soy ahora. Esta era una de las más habituales
Todas ellas conformaron una parte de mi crecimiento personal, construyeron en mayor o menor medida lo que soy, para lo bueno y lo malo y son, junto con las canciones que anticipaban mis series favoritas, uno de los recuerdos mas agradables que tengo, no por lo que eran sino por lo que me recuerdan.
¡Qué gran verdad es la Teoría de la Relatividad! Pero no me refiero a aquella de Einstein en la que hablaba de masas, energías y velocidades de la luz, sino a lo relativo de ciertos hechos y/o realidades en nuestra vida cotidiana. A menudo suelo "sufrir" la relatividad temporal, esa que se experimenta cuando compartes vivencias con una persona que no pertenece a tu misma edad vital.
Comparto mi vida diaria con personas que no han vivido hechos que yo recuerdo con bastante nitidez y una no deja de sorprenderse cómo, lo que a nosotros en un momento nos pareció "cool" (por supuesto esta palabra no entraba entonces en nuestro vocabulario porque es de reciente adopción), ahora provoca en los más jóvenes una sonrisa pícara y demostrativa de lo mayor que nos vamos haciendo de manera casi imperceptible.
Yo aprendí a hacer punto para poder tener mis primeros "calentadores", aquellos que puso de moda Eva Nasarre en un programa de Televisión cuando solo existían dos cadenas.
Eva Nasarre & Company en plena acción
Esta mujer consiguió dos hitos: colocar a la gente frente al televisor para intentar hacer Aeróbic e imponer una moda "sport" con body y calentadores incluidos. Los mios los recuerdo como si los hubiera tejido ayer por la tarde: a rayas horizontales blancas y celestes (quién lo diría, siendo seguidora del Athletic de Bilbao!). En la actualidad estoy convencida que al menos tres personas con las que trabajo diariamente no la han sentido nombrar nunca.
Es entonces cuando te das cuenta de que nos está sucediendo lo mismo que les pasaba a nuestros padres, tíos o primos más mayores que nosotros cuando nos relataban episodios vividos en otra época de su vida y nosotros, desde nuestra ingenuidad e inmadurez propias de nuestra edad, nos reíamos y pensabamos en la eternidad de nuestra juventud. Porque entonces estamos convencidos de que nosotros nunca seremos así, nunca nos convertiremos en "abuelos cebolletas". Y si, hay un momento en que llega. A todos. Cuando te encuentras recordando algo frente a una persona de otra década y sientes la cara de extrañeza, asombro y perplejidad de tu interlocutor, entonces has caído: Te has convertido en "abuelo cebolleta". Y no hay marcha atrás. Pasas a un nuevo periodo en tu vida, un periodo en el que eres consciente de que conoces cosas que a otras les suena a prehistoria absoluta.
Mi década ha disfrutado de elementos que han revolucionado su ocio y su vida cotidiana y que ahora, a pesar de ser aún jóvenes, han desaparecido por completo. He aquí algunos fantásticos ejemplos:
El Walkman
El primero de ellos lo lanzó Sony en el año 1979, pero desde luego no se popularizó hasta unos años después. En él se colocaban los casettes, un soporte de audio totalmente en desuso en la actualidad (¿volveremos a ver una época dorada de los casettes como la que estamos asistiendo de los Longplays?). Este aparato nos ha acompañado como ahora nos acompañan los mp3, pero con la dificultad añadida de que funcionaban a pilas y se gastaban excesivamente rápido. El look "sport" junto con un walkman era lo mas "in" del momento.
El Afilador
Si bien obviamente no formaba parte de nuestro ocio contemplar a este señor, no deja de ser un elemento de nuestra infancia, sobre todo aquellos que nos hemos criado en pueblos más o menos pequeños. No sé si continua existiendo esta profesión, imagino que en nuestra cultura de tirar todo, no cabe una profesión como esta. El afilador tenia una banda sonora casi universal y muy característica de este oficio. Hoy jóvenes de menos de 30 años no saben de qué les estamos hablando.
Intercambio de revistas y comics
Hubo una época, no muy lejana, no nos engañemos, en la que los comics y las revistas se intercambiaban. Y aunque parezca surrealista, la cosa funcionaba muy bien. El procedimiento era el siguiente: comprabas una revista o un TBO y cuando ya lo habías leido volvías a la tienda y lo cambiabas por otros a un precio ridículo. Así por ejemplo, podías comprar el numero 4 de Revista de Humor y después podías cambiarlo por un numero atrasado de Esther. Era fantástico! Paulatinamente fue desapareciendo, imagino que provocado en parte por los escasos ingresos que esta modalidad tan "hippy" representaba a las editoriales.
Mi revista favorita!!
Otra versión de esta peculiar Teoría de la Relatividad es la provocada, no tanto por la diferencia de edad sino por la diferencia espacial, es decir, aquellas vivencias que no podemos compartir con determinadas personas simplemente porque nacieron en otro país. Así, por ejemplo, nunca puedes compartir hechos o vivencias porque sencillamente no estaban presentes:
Golpe de Estado 23-F
Comparto mi vida con una persona que, a pesar de ser casi veinte años mayor que yo, no vivió este episodio tan relevante en nuestra historia reciente. Lo conoce y hasta se mofa de los procedimientos empleados, pero no puedo decirle: ¿"Y Tú que estabas haciendo el 23-F"?
Las Pesetas y los Duros
El euro comenzó su andadura en Enero de 2002, con lo cual, cuando hablo de pesetas y duros, incluso de billetes de 100 pesetas, me miran y me dicen: "Mundo Viejuno!!"
En fin que el tiempo es relativo, que a pesar de que seamos más jóvenes o más mayores, siempre podemos ser "antiguos" en nuestras conversaciones. Y eso es porque acumulamos experiencias y vivencias. En definitiva, porque acumulamos VIDA.
Hoy se celebra el Día del Amigo en muchos países de Latinoamérica. Es un buen ejemplo y una fantástica excusa para juntarse con los amigos y disfrutar de un día para esa gente que un día decidimos escoger para transitar el camino de la vida. Esa gente que forma parte de la familia que escogimos libre y voluntariamente y con la que reímos, lloramos o a veces simplemente sentimos.
Afortunadamente podría poner varias fotos de amigos, pero como no quiero olvidarme de nadie, he decidido poner solo una, la foto de la amistad más longeva que conozco.
El "Negro Pata-Susia" y el "Gordo"
Esta foto fue tomada en Febrero de 1965, cuando estos chicos tenían 8 y 9 años respectivamente, y ya se conocían desde hace dos años. Hoy son todo unos "hombretones" que se siguen llamando cada semana para saber cómo les va el día a día. Y eso a pesar de los 12.000 km de distancia que les separa. Es decir que mantienen una amistad de casi 50 años. Espero poder decir lo mismo dentro de unas cuantas décadas, me inspiran una envidia terrible.
Recorriendo el sinfín de canciones que hablan de la amistad para poder ilustrar con música lo que significa un día como hoy en muchos lugares del mundo, dos son las que especialmente me erizan la piel: la primera es de Roberto Carlos (Amigo), un clásico que si bien posee una música ya "añeja", la letra es emocionante. Además ejemplifica claramente como estas dos personas, que se conocieron hace casi medio siglo, ven reflejada su propia relación. Se han dicho mutuamente cada una de las estrofas de esta canción y cada vez que la vuelven a escuchar sus almas se acercan un poquito más:
La segunda canción es de James Taylor, una preciosa canción titulada You've got a Friend: un poema hecho canción que a muchos nos gustaría recibir como regalo del Día del Amigo. Me emociona pensar que las personas que consideramos nuestros amigos podrían hacer por nosotros lo que cantaba el señor Taylor:
Pensaba ayer que el mejor regalo que se le puede hacer a un amigo es escribirle algo que uno siente, pero en realidad, el mejor regalo es sentir algo aunque no se escriba, y en eso vamos "sobrados!!!".
El término "sadismo" deriva del escritor de nacionalidad francesa Marqués de Sade (1740-1814), en cuyas obras literarias era común que se hiciera referencia a conductas sádicas. El término masoquismo proviene, al parecer, del escritor austriaco Leopold Von Sacher-Masoch (1836-1895) a quien se le otorgó también este "honor" a causa de las aficiones masoquistas de sus personajes.
Marqués de Sade
Leopold Von Sacher-Masoch
Aunque el término sadismo a menudo se usa con vaguedad, conforme se aplica a la desviación sexual está limitado a casos en que el sujeto necesita infligir dolor con objeto de lograr excitación sexual. El masoquismo por contra, se aplica a casos en los que el individuo debe estar sujeto al dolor con objeto de lograr la satisfacción.
El Masoquista y su ama dominante
El masoquismo sexual implica el acto de ser humillado, golpeado, atado o cualquier otro tipo de sufrimiento. Algunas personas que sufren este trastorno se encuentran alteradas por sus fantasías masoquistas a las que deben invocar durante las relaciones sexuales o la masturbación pero sin llevarlas a cabo. En otros casos, las fantasías masoquistas por lo general suponen el hecho de ser violado o de estar obligado a servir a los demás de tal forma que no se tengan posibilidades de escapar. Los actos masoquistas en pareja suponen restricción de movimientos (atadura física), vendajes en los ojos, apaleamiento, palizas, latigazos e incluso descargas eléctricas. En la valiente película El Imperio de los Sentidos (1976), un inspirado Nagisa Oshima describe las conductas sadomasoquistas así como su evolución dramática. Cabe destacar que la película se basó en una historia real sobre un caso de obsesión sexual fatal en el Japón de los años 30.
Fotograma de la película "El Imperio de los Sentidos" de Nagisa Oshima
En cuanto al sadismo sexual, consiste en actos que implican el sufrimiento físico o psicológico de la víctima, lo cual excita sexualmente al agresor. Algunos individuos con este trastorno se encuentran alterados por sus fantasías sádicas, a las que de alguna manera pueden llegar a invocar durante la actividad sexual sin llegar a ejecutarla. Hay casos en los que efectivamente satisfacen las necesidades sexuales sádicas con una pareja que consiente sufrir el dolor y la humillación. Y por último y el más peligroso de todos, hay individuos que llevan a cabo su sadismo sexual con personas que no consienten. El rasgo común en todos los casos es que es el sufrimiento de la víctima lo que produce la excitación sexual.
Algunos sujetos que padecen este trastorno pueden dedicarse a sus actos sexuales durante muchos años sin necesidad de aumentar la gravedad de las lesiones físicas que infligen a sus víctimas. Sin embargo, cuando el trastorno es grave y se acompaña asociado del Trastorno Antisocial de la Personalidad, el individuo puede lesionar gravemente e incluso matar a sus victimas. A lo largo de la historia, son muchos los sádicos sexuales que han asesinado a víctimas que utilizaban para dar rienda suelta a su instinto más salvaje: Andrei Chikatilo, Ed Gein o Georg Karl Grossman entre otros.
Llevo unos días con un cierto mal sabor de boca. Un sabor provocado por ciertas actitudes de personas que, si bien, no son parte de mi vida, he sentido que me enseñaban lecciones que no dejan una buena moraleja. O si, quién sabe. Pensaba que la palabra tenía un cierto valor pero bien es cierto que en sociedades como la nuestra, el valor de la palabra está denostado. Quizás por eso, esto ha sido un despertar a una ingenuidad que aún permanecía conmigo, una ingenuidad que ni siquiera sabía que existía y precisamente porque era inconsciente de su existencia, me ha dolido perderla. Porque podía haber disfrutado de ella y no me lo permitieron porque me la robaron.
Llevo unos días pensando que la perdida de esa inocencia me ha convertido en peor persona porque no hay vuelta atrás ante ciertas situaciones; porque ya no actuaré igual ante la misma situación, porque el grado de desconfianza aumentó en mi mapa mental. Algunos podrían argumentarlo con un “no eres peor, eres más precavida”. Puede ser. Pero en mi foro interno sigo pensando que me he convertido en peor persona. Una lástima para mi, una más en la Sociedad.
P.d: a pesar de que me cuesta tanto hablar a veces, siempre tengo un ángel que me escucha y me aconseja desde la bondad de su corazón. Y que es capaz de ver más allá de mi ceguedad mental, de mis obsesiones y de mis auto-condenas. Siempre se puede ver todo con otros ojos, siempre se puede dar a todo una segunda interpretación. Siempre se puede ver en escala de grises. A veces no es que te conviertas en peor persona sino que te conviertes simplemente en PERSONA.
Del verbo francés "voir" y el sufijo "eur", la traducción al castellano de la palabra voyeur significaría "el que ve" u "observador". La sintomatología básica de este trastorno, cuando se convierte en parafilia, consiste en intensas emociones sexuales persistentes que implican el hecho de observar ocultamente a personas, por lo general desconocidas, cuando están desnudas, en proceso de hacerlo o en plena actividad sexual. El acto de mirar se efectúa con el propósito de obtener una excitación sexual y no se busca por lo general ningún tipo de relación con la persona a la que se observa.
El voyerismo es bastante más frecuente entre el género masculino que en el femenino, ya que en ellos es más común que se produzca la excitación sexual por el sentido de la vista que en el caso de las mujeres.
¿Cuándo "mirar" se convierte en trastorno?
Una gran parte de los hombres y las mujeres nos excitamos con la visión de cuerpos desnudos y personas realizando el acto sexual, sobre todo cuando lo hacemos clandestinamente o cuando los participantes en la acción sexual no son conscientes de tener un público. Y sentir esto es natural, sano y excitante. Sin embargo, cuando mirar se convierte en obsesión, cuando preferimos masturbarnos mirando a personas desconocidas antes que tener sexo con nuestra propia pareja o cuando simplemente no controlamos nuestra conducta y la hacemos enfermiza, hablamos de una conducta parafílica o una Desviación Sexual.
¿Y qué sucede con el Exhibicionista?
Clásica gabardina de Exhibicionista
El exhibicionista, a pesar de que pudiera parecer que es el complemento ideal del voyeur, no lo es en realidad, ya que para estos se excitan sexualmente con la exposición de sus propios genitales a personas desconocidas y que no lo esperan, ya que una de las componentes excitatorios es la emoción de "sorprender" y de asustar al otro.
El exhibicionista. en común con el voyerista, no suele atacar o molestar a su "victima". Su gratificación se produce al observar la reacción, que casi siempre es de sorpresa, temor o disgusto e indignación. Así por tanto, las mujeres que conservan la calma es esa situación frustran su intento de excitación sexual.
Conductas voyeristas y exhibicionistas socialmente aceptadas
En nuestras conductas diarias, a menudo podemos encontrar conductas de ambos tipos, incluso el cine se ha encargado de plasmarlas, a veces como comportamientos de salvación, a veces como comportamientos naturales en la conducta de las personas que la realizan.
En la película La Ventana Indiscreta (1954), un inconmesurable James Stewart, se convertía en el voyeur más conocido de la historia cinematográfica, observando meticulosamente la vida de sus vecinos a través de unos prismáticos
J. Stewart voyeur socialmente aceptado
Algunas canciones también nos han ayudado a conocer el fenómeno voyeur y su mirada clandestina e "ilicita" como esta de Soda Stereo
Pero más allá de las canciones y las películas, todos somos capaces de detectar en nuestro alrededor, no ya personas exhibicionistas (que también las hay) sino conductas exhibicionistas.
¿Alguien da más en la conducta de exhibición?
Yo incluso me he exhibido en ocasiones por considerar que lo que podía ofrecer en un momento y situación determinados era digno de ser visto. Y sin embargo, ¿por qué en muchos momentos son conductas que nos provocan rechazo? ¿ Por qué consideramos que una conducta exhibicionista no es admirable o nos irrita el constante pavoneo de muchos de las personas de nuestro entorno? ¿Acaso existe un miedo ancestral, filogenético a las conductas de muestra de los demás? ¿Quizás tememos que nos "asusten" o nos "sorprendan"?
Como en la película de Woody Allen, muchas han sido las que han abordado el tema del travestismo desde diferentes vertientes y aludiendo a distintas emociones: desde la comedia hasta el drama más absoluto, pasando por documentales que han intentado explicar este fenómeno mayoritariamente masculino.
El travestismo, cuando se habla de él como una parafilia y por tanto como un trastorno para el paciente que lo sufre, está clasificado dentro de lo que se conoce como "parafilias fetichistas"; pero ¿ qué es el fetichismo?
El significado original de la palabra es "objeto con poderes mágicos". En este sentido, un fetiche es un objeto que introducimos en nuestro acto sexual o en nuestra sexualidad y que simboliza nuestra excitación. Los fetiches más comunes son los sujetadores, las medias y los zapatos de tacón, algo a lo que ha contribuido muy activamente el cine. En la conducta travestista, la gratificación sexual se consigue al usar la ropa del sexo opuesto. Un travestido no implica ni homosexualidad ni transexualismo, si bien en ocasiones pueden darse múltiples conductas relacionadas.
Una de las primeras menciones sobre el travestismo proviene de la cultura griega. Andrógino, ser mitológico con gran fuerza masculina y delicada belleza femenina, quien era representado con cuerpo de hombre, senos femeninos y larga cabellera. La cultura clásica está plagada de episodios de travestismo para ganar batallas o librarse de una muerte segura.
Otro personaje peculiar, de inicios del siglo XVIII, fue el caballero Charles d’Eón. Se trataba de un hombre muy delicado que desde su infancia se vio fascinado por la ropa femenina. En la edad adulta se convirtió en un importante oficial del ejército francés y en misiones de espionaje siempre se vistió de mujer sin que notaran su identidad. No obstante, tuvo numerosas amantes femeninas.
En la historia sobre travestismo de la película "Todo lo que siempre quiso saber sobre sexo y nunca se atrevió a preguntar" de Allen, se retrata muy acertadamente lo que implica una conducta travestista: un señor de mediana edad, felizmente casado y que, en secreto (íntimamente relacionado con lo que implica su fetiche, ese oscuro objeto de deseo), disfruta y se excita poniéndose la ropa de su mujer.
Es común que esta conducta fetichista se presente ya durante la infancia de forma episódica. La reacción de los familiares ante la situación puede marcar la personalidad del infante, que se siente confuso por su rol masculino y el interés por las prendas más específicamente femeninas. La evolución de la conducta, si sucede, suele darse en la más estricta intimidad y con muchos sentimientos de culpa que hacen del paciente una persona sufridora y desubicado de lo que se espera de él como sujeto masculino.
De forma distinta, en una ocasiones más acertadas y en otras no tanto, diferentes películas han abordado, bien como trama principal o bien como algo secundario, el tema del travestismo. Estos son algunos de los ejemplos más conocidos:
Miguel Bosé travestido en Tacones Lejanos
Tacones Lejanos (1991): Dirigida por Pedro Almodóvar, otro de los grandes directores que a mi juicio ha ido perdiendo frescura e innovación en sus películas. No obstante, aún en esta cinta se podía ver a un gran director dirigiendo grandes profesionales de la interpretación.
Dustin Hoffman travestido en Tootsie
Tootsie (1982): Dirigida por el gran Sidney Pollack, autor de películas como Memorias de África o aquella mítica "Danzad, danzad malditos", narra en tono de comedia la vida de un actor en paro durante 20 años que crea a Dorothy Michaels, su alter ego femenino, aflorante por necesidades de la vida.
Julie Andrews travestida en ¿Victor o Victoria?
Víctor o Victoria (1982): otro género, esta vez el musical, llevó como parte de su argumento el travestismo a las salas de cine de todo el mundo. En esta ocasión, Blake Edwards, director capaz de obras como esta y de otras de dudosa calidad como "Una Rubia muy dudosa", nos lleva al mundo del travestismo femenino, algo bastante más inusual (sobre todo en su vertiente más fetichista).
Recientemente recordaba, al hilo de una conversación, esa gran película de cuando Woody Allen realizaba películas con gracia, estilo propio y genuinas "Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar" del año 1972, donde, a través de diferentes secuencias se van describiendo en tono humorístico varias de los tabúes e incluso de las desviaciones sexuales más conocidas.
Lo que hoy sabemos sobre la sexualidad ha sido adquirido muy recientemente. A partir de mediados del siglo XIX, crecen las grandes ciudades, las mujeres nos incorporamos paulatinamente al trabajo y se desarrolla lo que se conoce como el movimiento obrero, junto con una serie de factores sociales, que comienzan a interesarse por el estudio de la sexualidad.
Un paso más allá lo constituye el estudio de los trastornos sexuales. Así, a principios del S. XX Ellis y Freud, entre otros, publican diversas investigaciones acerca de diferentes trastornos sexuales. Sin embargo, sería el matrimonio compuesto por un ginecólogo y una psicóloga (Masters & Johnson) quien desarrollaran una amplia investigación en el campo de la sexualidad humana donde implantaron terapias sexuales exitosas en el tratamiento de las diferentes disfunciones sexuales.
Hasta hace tiempos recientes, el único criterio de salud sexual era el propuesto por la moral, es decir, se consideraban conductas sexualmente adecuadas aquellas que coincidían con las prescripciones morales y por el contrario comportamientos patológicos aquellos contrarios a la moral. Afortunadamente, los criterios con los que se evalúa una conducta sexual sana está muy alejados de la moral y están más relacionados con los distintos estudios llevados a cabo en relación a la sexualidad, entre los que se incluyen el criterio estadístico, el social, la valoración subjetiva y el grado de satisfacción entre otros.
Los trastornos sexuales se dividen en dos grandes grupos: las disfunciones sexuales y las desviaciones sexuales. En la película de Allen, se hacen referencia a ambos grupos. Para comenzar esta serie de entradas dedicadas a los trastornos sexuales más relevantes, comenzaré con la que me hizo recordar esta gran pelicula: el travestismo
Durante una reunión, hace poco más de una semana, alguien me confesaba que debería mejorar su capacidad para entender los tiempos de los demás. Precisamente porque siempre he sido una persona a la que le ha costado entender y asumir que existe otro mundo de personas con otros "tiempos" diferentes a los míos, opté por profundizar en el tema con esta persona. Y comenzó a decir que siempre tenía prisa por terminar todo lo que le encargaban, por ser rápida aunque nadie se lo pidiera y a mirar con desdén a quien no lo hacía o no se imponía esa meta profesional y vital.
Hoy, por ella, recordé algunas de las cosas que leí durante una época en mi vida y que me enseñaron a ver otro universo más allá del mío. Si bien es una característica de mi personalidad que nunca me abandonará del todo, la edad y la madurez me van enseñando la relativa importancia de la precipitación. Personas como Anna se convierten involuntariamente en portadores de la idea de que en ocasiones tus fortalezas pueden convertirte en una amenaza para los demás y para tu propio bienestar emocional.
Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde.
A tomar café corriendo porque vamos con retraso.
A leer el diario en el metro porque no podemos perder tiempo.
A comer un sándwich porque no da tiempo para almorzar.
A salir del trabajo porque ya es la noche.
A dormir en el tren porque estamos cansados.
A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día.
Nos acostumbramos a esperar el día entero y oir en el teléfono: "hoy no puedo ir". "A ver cuando nos vemos" "La semana que viene nos juntamos".
A sonreir a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta.
A ser ignorados cuando precisábamos tanto ser vistos.
Si el cine esta lleno nos sentamos en la primera fila y torcemos un poco el cuello.
Si el trabajo esta complicado, nos consolamos pensando en el fin de semana.
Y si el fin de semana no hay mucho que hacer, o andamos cortos de dinero, nos vamos a dormir temprano porque siempre tenemos sueño atrasado.
Nos acostumbramos a ahorrar vida mientras corremos hacia lo que nunca conseguiremos porque siempre correremos en busca de algo. Siempre habrá algo a cien metros de distancia. Son los cien metros que nos separan de la felicidad que supone un trabajo hecho con cariño y tiempo, de una amistad consolidada, de un amor cuidado y mimado.