domingo, 26 de agosto de 2012

Añoranzas televisivas

Hoy vuelvo a retomar, después de un tiempo, las evocaciones a momentos que significaron algo en mi infancia y/o adolescencia. Hoy, he recordado,a raíz de una visión fugaz, momentos que compartí con mis amigos, mientras comíamos un bocata de nocilla en el portal de casa o en el banco de madera que, con paciencia y cariño, había construido mi padre. Era este:
Mi hermano ya lo había "tuneado" grabando, navaja en mano, la inicial de su nombre junto con la inicial de su novia por entonces "Yolanda", una hermosa chica que finalmente no acabó siendo la mujer de su vida.

En aquellos años de los 80, se acostumbraba a elegir entre dos canales de televisión: la primera y la segunda. Y aún así la oferta no estaba mal. Quizás porque tampoco teníamos mucho más donde comparar. Aún siendo eso cierto, no se puede negar que muchas de las series y programas de entonces marcaron una época que difícilmente se vuelva  a repetir, en parte también por la excesiva diversidad de la actualidad. 

Una de las series que marcó un antes y un después en la Tv fue esta:

Serie V

A los que pertenecen a mi generación o incluso la superan, no es necesario decirles el nombre. La sola visión de Diana (Daiana) nos revela el titulo de esta fantástica serie que se erigió como la primera en poner de menú los hámsters que muchos y muchas teníamos enjaulados en nuestra casa. Quedan en el recuerdo nombres míticos como "Donovan", "la doctora Julliet", o "Willi", que posteriormente se haría aún más famoso con la saga de "Pesadilla en Elm Street". Me consta que no hace demasiado tiempo se intentó hacer un remake pero las cosas tienen su tiempo, y el tiempo de "V" finalizó antes de que acabara la década de los 80. Respetemos a los muertos. 

Otra serie que catapultó a su protagonista, para, una vez finalizada, dejarle caer desde el acantilado más alto fue esta otra:

Los problemas crecen
He de reconocer que era una adicta a esta serie. Aguantó casi una década de emisión, llegando a los 90. La historia era bastante simple y común: una familia con hijos adolescentes y unos padres que ambos trabajaban. La nota diferente y "moderna" la aportaba el padre, que era el que desarrollaba su actividad profesional en casa, mientras su mujer, periodista, acudía a  su puesto fuera del hogar. Confieso que, a pesar de estar todas las niñas enamoradas de "Mike Seaver", no podía ocultar mi oculta atracción hacia el padre, el psiquiatra "Jason Seaver" a la vez que sentía celos de la mujer, guapa, profesional y con aquel "hombreton". La suerte de estos actores fue bastante similar en todos los casos: no se les ha vuelto a ver el pelo, salvo en charlotadas religiosas y películas de serie B. El único que salió indemne de esta serie fue Leo Di Caprio, que por entonces era un chaval de apenas 15 años. Quién le iba a decir que años después sería varias veces candidato a los Óscar de la Academia.  

Dos series más, que uno aquí por tener ambas en común medios de locomoción dentro del argumento son estas:

El Coche Fantástico
El Halcón Callejero
Mi amiga Raquel estaba loca por ambos personajes, sobre todo por el de la izquierda. Cada mediodía se ponía frente al televisor y no pestañeaba por no perderse ni un segundo del carismático Michael KnightCausó sensación este hombre, que luego continuó su papel de galán con la no menos famosa "Los Vigilantes de la Playa". El personaje de "El halcón callejero" no tuvo tanta repercusión una vez finalizado su papel más importante. El hombre en cuestión no parece haber hecho nada más después (relacionado con el mundo audiovisual, entiéndase). A mí personalmente, me gustó mucho más este otro:

El Gran Héroe Americano
Fue una de las primeras series con la que me reía hasta el llanto. Quizás el argumento no estaba excesivamente desarrollado pero por primera vez conocía a un anti-héroe. David Hasselhoff era demasiado perfecto; sin embargo, Ralph Hanley era un héroe chapuza, una especie de SuperLopez. Era torpe como yo, que odiaba la gimnasia en clase, no se distinguía precisamente por ser un play-boy, eso sí, poseía cualidades que, aun hoy en la actualidad, las busco en mi pareja: generosidad a raudales, defensor de la injusticia y mucho, mucho sentido del humor. Yo podría casarme con este personaje si me asegurara risas diarias. 

En este repaso de series que marcaron mi infancia, no podía faltar, una de las que ha marcado a millones de niños en el mundo. Si bien es cierto que la veía, no puedo decir que fuera una de mis top-5. Pero me acompañó durante muchas tardes. Es esta:

El equipo A
Reconozco que era muy emocionante verla, en una época en la que los efectos especiales estaban aún en la edad de piedra. Así que tiene su mérito la serie, brindar tanta emoción y aventura sin apenas recursos (y sin sangre!!!, increíble). No sé que era más inverosímil, si la ausencia de sangre en el Equipo A o los recursos de que disponía el señor Richard Dean Anderson:


Mac Gyver

Este señor se hizo famoso entre las chicas por su melena rubia y entre los hombres por dejarles a la altura del betún en cuanto a utilización alternativa de objetos comunes. Era peligroso con un clip y un cable. Y si a esto le añadíamos una pila, podía destrozar una ciudad entera. Mi amiga también estaba locamente enamorada de él, y a partir de entonces, solo se fijaba en chicos con melenas (de ahí que solo saliera con rockeros). Este buen señor tiene ya 62 años. Increíble. 

La aportación nacional a esta entrada lo hace, cómo no, una de las series míticas de los 80. Si en los 70, la serie por excelencia fue "Curro Jimenez", con un inconmensurable Sancho Gracia recientemente fallecido, en los 80, la frase que recorrió la década fue: "del barco de Chanquete, no nos moverán!".

Chanquete mostrando ombligo
Un canto a la amistad, para muchos excesivamente almibarado, pero con un fondo bastante auténtico para el público al que iba dirigido, desde niños de 8-9 años, chavales estrenando la adolescencia y padres más o menos jóvenes. La muerte de Chanquete supuso un drama nacional, más aún que la muerte del actor que le dio vida. En aquel episodio donde se narraba el fallecimiento de uno de los protagonistas (con la famosa frase de Pancho "Chanquete ha muerto!), lloró toda España. Cabe destacar especialmente la canción del último episodio "El final del verano" del Dúo Dinámico. ¡Cuántas veces la he susurrado en silencio cada fin de agosto, cuando había que volver a la ciudad después de pasar el mejor verano del año!




Ahora, que comienza la cuenta atrás de este verano 2012, es una fantástica ocasión para recordar esta canción y esta escena. 

Feliz Verano !!( o lo que queda de él)


sábado, 12 de mayo de 2012

Incertidumbre

La vida es complicada y tenemos especial capacidad para complicarla aun mas. Son momentos de cambios sustanciales, que afectan a todo tu ser y has de estar preparada. Piensa bien lo que quieres, reflexiona sobre lo que deseas, porque puede hacerse realidad. Valora y vuelve a valorar. Piensa lo que posees y lo que puedes perder. La clave estará en poner en su lugar lo que verdaderamente te ha de importar. No tomes decisiones sobre el sentimiento mas apasionado; tómalas despues de haber llorado lo suficiente como para que te duelan hasta las pestañas. Solo así podrás saber si la decisión es la correcta. Solo así podrás estar segura de que lo hiciste siendo consciente de lo que hacías. Eres valiente y podrás enfrentarte a todo lo que surja. Eres joven aunque no lo creas. No se cual es la respuesta correcta, solo lo sabrás cuando lo hagas. Deja de llorar, deja de lamentarte y actúa! No consientas que tu alimentación se base en la sal de tus angustias. Necesitas el azúcar de la alegría y el agua de la serenidad. Buena suerte y buen camino!

domingo, 15 de abril de 2012

Crisis

Es la primera vez que mi generación vive en su propia piel una crisis económica en todo su esplendor. La última que recuerdo, allá por principios de los años 90 no tuvo ni la envergadura ni las consecuencias de la que estamos viviendo ahora. Quizás en parte a que, ahora, con la globalización de los mundos, todo se vive a lo grande, lo bueno y lo malo. 

Hoy no voy a escribir sobre las causas de la crisis, porque soy una ignorante en el tema. Hoy, y desde hace semanas, pienso sobre las consecuencias de ella. 

El viernes pasado, mientras viajaba en el metro en hora punta rodeada de personas que se dirigían hacia su puesto de trabajo, no pude más que ver pesadumbre, agotamiento e infelicidad. Y las crisis son cíclicas pero los sentimientos de pesar no tienen por qué serlo. El ser humano puede estancarse en un estado perenne de tristeza y por tanto convertirse en una consecuencia indefinida de la crisis. Quizás porque hace doce años decidí estudiar Psicología, me parece infinitamente más interesante y preocupante las consecuencias que el hecho en sí. 

Una de las frases que más comúnmente se oye en la actualidad es "Afortunadamente tengo/tienes trabajo". Y si dejamos de lado la verdad de la frase, que no la cuestiono, ni la cuestionaré jamás, hay un más allá de esa frase. Digamos que hay vida después de la pronunciación de ese dicho. Es tiempo de estar desempleado o estar en un trabajo donde las condiciones han variado con respecto a años anteriores. Y esas variaciones, producto de diversas causas, han generado gente insatisfecha, presionada, y que trabaja peor. Infinitamente peor. Y no nos estamos dando cuenta de ello. 

Hace años descubrí una película que me provocaba cierto temor, aunque no sabía qué era exactamente lo que lo provocaba. Hoy, sé a qué se debe. La película es Metrópolis (1927) y la sensación de vacío interior que desprenden los trabajadores que avanzan hacia el interior de la fábrica es lo que me provoca un inmenso miedo. Ese quedarse sin sentimientos, esa sensación de "estar al servicio de la máquina" es lo que me horripila. 


Es una suerte inmensa tener trabajo en los tiempos que corren, pero intentemos entre todos que acudir a nuestro puesto durante ocho horas no sea un vacío interior, sino una recompensa que nos genere bienestar emocional. No son asuntos contrapuestos, solo hay que aprender a conjugarlos. ¿ Difícil? Seguro. ¿Posible? También. 

domingo, 12 de febrero de 2012

Encuentros en la Tercera Fase

Hace poco, un buen amigo me decía, al hilo de un hecho, que me encontraba en una fase diferente, en la "buena". Me hizo pensar, este simple comentario, en que la vida se compone, efectivamente, de fases vitales, de fases que vamos cubriendo, llenando, completando o como queramos denominarlo, pero en definitiva son momentos finitos, con un inicio y un fin. Ese darse cuenta de que no solo la vida es finita (lo he podido comprobar excesivamente de cerca estos dos primeros meses del año), sino de que cada momento de ésta se compone a su vez de momentos finitos es una de las cosas que me quedaba por aprender (entre millones mas).  Podremos llamarlo como queramos, "ahora soy otra persona", "me siento distinta", "no pensé que me pasaría esto a mi", "yo antes no era así" y millones de frases mas que nos escudan ante el hecho del "darse cuenta", de ser conscientes de nuestra realidad mas intima y personal, de que cada minuto vital, supone una muerte de lo que conocíamos hasta ahora de nuestra persona para comenzar un nuevo YO. 

Hemos de ser conscientes de que ya no somos los mismos de hace un año, ni siquiera los mismos de la semana pasada o la misma persona que era ayer. Cada hecho que vives te convierte en un ser distinto, nuevo, mejor o peor, pero al fin y al cabo, diferente. Y debemos asumir que , en mayor o menor medida, cada acontecimiento del que participamos, activa o pasivamente, nos convierte en un ser con nuevas ideas, con nuevos pensamientos y con nuevas acciones. Ese ser que vamos construyendo día a día es el que nos hace crecer como personas. Con errores, sin ellos, pero en definitiva, una persona nueva, un individuo en otra fase vital. 
Lo que a mi no se me habría ocurrido definir como "otra fase", efectivamente se ha convertido en tal. Teniendo esta premisa como correcta, después de varias fases, comienzo la que un buen cinéfilo describiría como "Encuentros en la Tercera Fase". Una fase llena de esperanza, de miedo, de alegría y de desconcierto. Una fase que cumple todos los requisitos para ser una fase memorable. 

Ojala la Tercera Fase se llene de encuentros. 

miércoles, 11 de enero de 2012

El aprendizaje

Qué interesante frase esta que solemos escuchar o decir "de todo se aprende". Gran verdad esta, mucho mas que la manida " la Naturaleza es sabia" (que será de todo pero sabia, lo que se dice sabia, no lo es mucho).

Uno no es consciente de todo lo que aprende cada día, cosas buenas, no tan buenas, asuntos absurdos, otros en cambio reveladores. El otro día, mientras estaba en las horas finales de una jornada y ya estaba disfrutando de uno de mis momentos favoritos, escuchar la radio en modo podcast, comentaban que el cerebro humano sueña para consolidar los aprendizajes del día. Mas allá de que te acuerdes o no, al despertar, de lo que has soñado, los procesos oníricos tienen la fabulosa misión de consolidar nuevas informaciones relevantes en nuestra memoria y "desaprender" lo que no nos es útil. 

Disfruto siendo consciente de que aprendo datos nuevos, de que avanzo diariamente en conocimientos que voy a poder aplicar en mi rutina diaria. También soy consciente (cada día mas) de que sé menos de lo que quisiera y me enloquece cuando me impide avanzar. Sin embargo, los aprendizajes de los que mas disfruto son de aquellos que vienen de la observación empírica, aquellos que obtengo de ver comportamientos, conductas y conversaciones banales. Este año he aprendido mucho en este sentido. He aprendido a mirarme mucho, a escucharme más, a observar a los que me rodean e inferir una explicación de lo que hace o lo que dice. A veces somos tan transparentes aunque no queramos!! He aprendido que tengo gente a mi alrededor que llora y ríe conmigo, otros no tanto. Pero estos últimos también me hacen crecer. Me he dado cuenta de que no estoy sola, que tengo incondicionales a mi alrededor. Pero una de las cosas mas sorprendentes que he aprendido es que soy tremendamente llorona. A estas alturas de mi vida! y me vengo a enterar ahora que solo tengo que tener un pensamiento para que acudan las lagrimas cual manantial. Y eso con un solo pensamiento. Imaginad con seis mil.