lunes, 12 de septiembre de 2011

Es muy fácil (sonreír)... si lo intentas!

Estamos acostumbrándonos a vivir, durante un espacio de tiempo determinado al día, (habitualmente coincide con el tiempo dedicado al trabajo o al tiempo que pasamos con personas con las que no tenemos una relación estrecha) con malos gestos, respuestas cortantes, correos electrónicos amenazadores y llamadas impertinentes. A veces, nos creemos con derecho a replicar a alguien de modo brusco amparándonos en un mayor rango profesional real, o incluso imaginario para después marcharnos tranquilamente a nuestra casa a recibir el cariño de nuestra familia. 
Durante esta época de crisis económica que estamos viviendo, estas actitudes están aumentando de modo alarmante, quizás causado por un cierto temor a perder nuestra estabilidad laboral que provoca una distorsión en la visión del semejante como un rival a batir. A menudo, nos han enseñado que esta conducta refuerza la "selección natural" y recibe recompensa quien tumba al contrincante con un "ladrido". Una lástima, porque en muchas ocasiones, suelen estar en lo cierto. Hay personas que trabajan muy bien bajo estas amenazas constantes, personas que no saben rendir sin el aliento en el cogote de quien se cree con derecho a expulsar su respiración a medio centímetro de estas personas. Son entes que se alimentan mutuamente. Uno sin el otro no sobrevive.
Y no nos engañemos; no sucede solamente en el ámbito laboral. Podemos ver estas conductas en cada escenario de nuestra vida: el las relaciones personales, en las películas, en la Historia, en  los libros que leemos...

Afortunadamente, mi epicentro personal y profesional vive y piensa de otra manera. Estoy rodeada de personas que saben del valor de una sonrisa y la utilizan sistemáticamente. No siempre una es capaz de poner una cara amable a todos y cada uno de los que pasan por nuestro lado, pero somos conscientes de la potente herramienta que tenemos entre los labios. Estoy convencida que hemos logrado más que otros por ser como somos, por utilizar la sonrisa como "arma arrojadiza" y el humor como mecanismo de defensa frente a los "peligros" del exterior. Desgraciadamente para muchos, no saben ni sabrán nunca la importancia de la sonrisa y el humor para avanzar en la vida, para sanear nuestra propia personalidad y para disfrutar y sacar lo mejor de los demás. A nuestro alrededor han emergido personalidades ocultas para muchos y mucho más interesantes que las "personalidades públicas" que tienen en nuestro entorno. Una lástima que gran parte se lo pierda por no saber utilizar esta valioso instrumento.

¿Todas las personas pueden aprender a utilizar la sonrisa?

Pésima psicóloga sería si afirmara lo contrario. Creo en el poder de cambio de las personas pero más creo en la fuerza de voluntad de estas. Sin fuerzas, sin ganas, no hay cambio posible. Y esto último no siempre está presente en cada uno de nosotros. Habitualmente pienso que el cambio es posible pero cuando se acercan y sacan a la luz la estupidez humana, se llevan de mí un gramo de esperanza para la transformación.

Menos mal que desprendo esperanza a toneladas!!!

Sonríe!!