jueves, 14 de julio de 2011

Peor Persona

Llevo unos días con un cierto mal sabor de boca. Un sabor provocado por ciertas actitudes de personas que, si bien, no son parte de mi vida, he sentido que me enseñaban lecciones que no dejan una buena moraleja. O si, quién sabe. Pensaba que la palabra tenía un cierto valor pero bien es cierto que en sociedades como la nuestra, el valor de la palabra está denostado. Quizás por eso, esto ha sido un despertar a una ingenuidad que aún permanecía conmigo, una ingenuidad que ni siquiera sabía que existía y precisamente porque era inconsciente de su existencia, me ha dolido perderla. Porque podía haber disfrutado de ella y no me lo permitieron porque me la robaron.
Llevo unos días pensando que la perdida de esa inocencia me ha convertido en peor persona porque no hay vuelta atrás ante ciertas situaciones; porque ya no actuaré igual ante la misma situación, porque el grado de desconfianza aumentó en mi mapa mental. Algunos podrían argumentarlo con un “no eres peor, eres más precavida”. Puede ser. Pero en mi foro interno sigo pensando que me he convertido en peor persona. Una lástima para mi, una más en la Sociedad.



P.d: a pesar de que me cuesta tanto hablar a veces, siempre tengo un ángel que me escucha y me aconseja desde la bondad de su corazón. Y que es capaz de ver más allá de mi ceguedad mental, de mis obsesiones y de mis auto-condenas. Siempre se puede ver todo con otros ojos, siempre se puede dar a todo una segunda interpretación. Siempre se puede ver en escala de grises. A veces no es que te conviertas en peor persona sino que te conviertes simplemente en PERSONA. 

Como siempre, gracias

2 comentarios:

  1. Cuando la tristeza emana directamente del corazón, lo mejor es una triple terápia de: peli de Meg Ryan, chocolate y una buena cena con el gordito a lo del Diego. Te regalo para este fin de semana una preciosa poesía, que fué la primera que me aprendí para una actuación en el colegio, y que espero que te "remueva" todo como lo hace conmigo. Un abrazo!

    REÍR LLORANDO
    Juan de Dios Peza

    Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
    El pueblo al aplaudirle le decía:
    «Eres el mas gracioso de la tierra
    y el más feliz...»
    Y el cómico reía.

    Víctimas del spleen, los altos lores,
    en sus noches más negras y pesadas,
    iban a ver al rey de los actores
    y cambiaban su spleen en carcajadas.

    Una vez, ante un médico famoso,
    llegóse un hombre de mirar sombrío:
    «Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
    como esta palidez del rostro mío.

    »Nada me causa encanto ni atractivo;
    no me importan mi nombre ni mi suerte
    en un eterno spleen muriendo vivo,
    y es mi única ilusión, la de la muerte».

    —Viajad y os distraeréis.
    — ¡Tanto he viajado!
    —Las lecturas buscad.
    —¡Tanto he leído!
    —Que os ame una mujer.
    —¡Si soy amado!
    —¡Un título adquirid!
    —¡Noble he nacido!

    —¿Pobre seréis quizá?
    —Tengo riquezas
    —¿De lisonjas gustáis?
    —¡Tantas escucho!
    —¿Que tenéis de familia?
    —Mis tristezas
    —¿Vais a los cementerios?
    —Mucho... mucho...

    —¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?
    —Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
    yo les llamo a los muertos mis amigos;
    y les llamo a los vivos mis verdugos.

    —Me deja —agrega el médico— perplejo
    vuestro mal y no debo acobardaros;
    Tomad hoy por receta este consejo:
    sólo viendo a Garrik, podréis curaros.

    —¿A Garrik?
    —Sí, a Garrik... La más remisa
    y austera sociedad le busca ansiosa;
    todo aquél que lo ve, muere de risa:
    tiene una gracia artística asombrosa.

    —¿Y a mí, me hará reír?
    —¡Ah!, sí, os lo juro,
    él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?
    —Así —dijo el enfermo— no me curo;
    ¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

    ¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
    enfermos de pesar, muertos de tedio,
    hacen reír como el actor suicida,
    sin encontrar para su mal remedio!

    ¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
    ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
    porque en los seres que el dolor devora,
    el alma gime cuando el rostro ríe!

    Si se muere la fe, si huye la calma,
    si sólo abrojos nuestra planta pisa,
    lanza a la faz la tempestad del alma,
    un relámpago triste: la sonrisa.

    El carnaval del mundo engaña tanto,
    que las vidas son breves mascaradas;
    aquí aprendemos a reír con llanto
    y también a llorar con carcajadas.

    ResponderEliminar
  2. Alguien de mi casa conocía la poesía.. ;-)

    Gracias!!

    ResponderEliminar