El término "sadismo" deriva del escritor de nacionalidad francesa Marqués de Sade (1740-1814), en cuyas obras literarias era común que se hiciera referencia a conductas sádicas. El término masoquismo proviene, al parecer, del escritor austriaco Leopold Von Sacher-Masoch (1836-1895) a quien se le otorgó también este "honor" a causa de las aficiones masoquistas de sus personajes.
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| Marqués de Sade |
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| Leopold Von Sacher-Masoch |
Aunque el término sadismo a menudo se usa con vaguedad, conforme se aplica a la desviación sexual está limitado a casos en que el sujeto necesita infligir dolor con objeto de lograr excitación sexual. El masoquismo por contra, se aplica a casos en los que el individuo debe estar sujeto al dolor con objeto de lograr la satisfacción.
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| El Masoquista y su ama dominante |
El masoquismo sexual implica el acto de ser humillado, golpeado, atado o cualquier otro tipo de sufrimiento. Algunas personas que sufren este trastorno se encuentran alteradas por sus fantasías masoquistas a las que deben invocar durante las relaciones sexuales o la masturbación pero sin llevarlas a cabo. En otros casos, las fantasías masoquistas por lo general suponen el hecho de ser violado o de estar obligado a servir a los demás de tal forma que no se tengan posibilidades de escapar. Los actos masoquistas en pareja suponen restricción de movimientos (atadura física), vendajes en los ojos, apaleamiento, palizas, latigazos e incluso descargas eléctricas. En la valiente película El Imperio de los Sentidos (1976), un inspirado Nagisa Oshima describe las conductas sadomasoquistas así como su evolución dramática. Cabe destacar que la película se basó en una historia real sobre un caso de obsesión sexual fatal en el Japón de los años 30.
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| Fotograma de la película "El Imperio de los Sentidos" de Nagisa Oshima |
En cuanto al sadismo sexual, consiste en actos que implican el sufrimiento físico o psicológico de la víctima, lo cual excita sexualmente al agresor. Algunos individuos con este trastorno se encuentran alterados por sus fantasías sádicas, a las que de alguna manera pueden llegar a invocar durante la actividad sexual sin llegar a ejecutarla. Hay casos en los que efectivamente satisfacen las necesidades sexuales sádicas con una pareja que consiente sufrir el dolor y la humillación. Y por último y el más peligroso de todos, hay individuos que llevan a cabo su sadismo sexual con personas que no consienten. El rasgo común en todos los casos es que es el sufrimiento de la víctima lo que produce la excitación sexual.
Algunos sujetos que padecen este trastorno pueden dedicarse a sus actos sexuales durante muchos años sin necesidad de aumentar la gravedad de las lesiones físicas que infligen a sus víctimas. Sin embargo, cuando el trastorno es grave y se acompaña asociado del Trastorno Antisocial de la Personalidad, el individuo puede lesionar gravemente e incluso matar a sus victimas. A lo largo de la historia, son muchos los sádicos sexuales que han asesinado a víctimas que utilizaban para dar rienda suelta a su instinto más salvaje: Andrei Chikatilo, Ed Gein o Georg Karl Grossman entre otros.




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