Como en la película de Woody Allen, muchas han sido las que han abordado el tema del travestismo desde diferentes vertientes y aludiendo a distintas emociones: desde la comedia hasta el drama más absoluto, pasando por documentales que han intentado explicar este fenómeno mayoritariamente masculino.
El travestismo, cuando se habla de él como una parafilia y por tanto como un trastorno para el paciente que lo sufre, está clasificado dentro de lo que se conoce como "parafilias fetichistas"; pero ¿ qué es el fetichismo?
El significado original de la palabra es "objeto con poderes mágicos". En este sentido, un fetiche es un objeto que introducimos en nuestro acto sexual o en nuestra sexualidad y que simboliza nuestra excitación. Los fetiches más comunes son los sujetadores, las medias y los zapatos de tacón, algo a lo que ha contribuido muy activamente el cine. En la conducta travestista, la gratificación sexual se consigue al usar la ropa del sexo opuesto. Un travestido no implica ni homosexualidad ni transexualismo, si bien en ocasiones pueden darse múltiples conductas relacionadas.
En la historia sobre travestismo de la película "Todo lo que siempre quiso saber sobre sexo y nunca se atrevió a preguntar" de Allen, se retrata muy acertadamente lo que implica una conducta travestista: un señor de mediana edad, felizmente casado y que, en secreto (íntimamente relacionado con lo que implica su fetiche, ese oscuro objeto de deseo), disfruta y se excita poniéndose la ropa de su mujer.
Es común que esta conducta fetichista se presente ya durante la infancia de forma episódica. La reacción de los familiares ante la situación puede marcar la personalidad del infante, que se siente confuso por su rol masculino y el interés por las prendas más específicamente femeninas. La evolución de la conducta, si sucede, suele darse en la más estricta intimidad y con muchos sentimientos de culpa que hacen del paciente una persona sufridora y desubicado de lo que se espera de él como sujeto masculino.
De forma distinta, en una ocasiones más acertadas y en otras no tanto, diferentes películas han abordado, bien como trama principal o bien como algo secundario, el tema del travestismo. Estos son algunos de los ejemplos más conocidos:
Tacones Lejanos (1991): Dirigida por Pedro Almodóvar, otro de los grandes directores que a mi juicio ha ido perdiendo frescura e innovación en sus películas. No obstante, aún en esta cinta se podía ver a un gran director dirigiendo grandes profesionales de la interpretación.
Tootsie (1982): Dirigida por el gran Sidney Pollack, autor de películas como Memorias de África o aquella mítica "Danzad, danzad malditos", narra en tono de comedia la vida de un actor en paro durante 20 años que crea a Dorothy Michaels, su alter ego femenino, aflorante por necesidades de la vida.
Víctor o Victoria (1982): otro género, esta vez el musical, llevó como parte de su argumento el travestismo a las salas de cine de todo el mundo. En esta ocasión, Blake Edwards, director capaz de obras como esta y de otras de dudosa calidad como "Una Rubia muy dudosa", nos lleva al mundo del travestismo femenino, algo bastante más inusual (sobre todo en su vertiente más fetichista).
Una de las primeras menciones sobre el travestismo proviene de la cultura griega. Andrógino, ser mitológico con gran fuerza masculina y delicada belleza femenina, quien era representado con cuerpo de hombre, senos femeninos y larga cabellera. La cultura clásica está plagada de episodios de travestismo para ganar batallas o librarse de una muerte segura.
Otro personaje peculiar, de inicios del siglo XVIII, fue el caballero Charles d’Eón. Se trataba de un hombre muy delicado que desde su infancia se vio fascinado por la ropa femenina. En la edad adulta se convirtió en un importante oficial del ejército francés y en misiones de espionaje siempre se vistió de mujer sin que notaran su identidad. No obstante, tuvo numerosas amantes femeninas.
En la historia sobre travestismo de la película "Todo lo que siempre quiso saber sobre sexo y nunca se atrevió a preguntar" de Allen, se retrata muy acertadamente lo que implica una conducta travestista: un señor de mediana edad, felizmente casado y que, en secreto (íntimamente relacionado con lo que implica su fetiche, ese oscuro objeto de deseo), disfruta y se excita poniéndose la ropa de su mujer.
Es común que esta conducta fetichista se presente ya durante la infancia de forma episódica. La reacción de los familiares ante la situación puede marcar la personalidad del infante, que se siente confuso por su rol masculino y el interés por las prendas más específicamente femeninas. La evolución de la conducta, si sucede, suele darse en la más estricta intimidad y con muchos sentimientos de culpa que hacen del paciente una persona sufridora y desubicado de lo que se espera de él como sujeto masculino.
De forma distinta, en una ocasiones más acertadas y en otras no tanto, diferentes películas han abordado, bien como trama principal o bien como algo secundario, el tema del travestismo. Estos son algunos de los ejemplos más conocidos:
| Miguel Bosé travestido en Tacones Lejanos |
| Dustin Hoffman travestido en Tootsie |
| Julie Andrews travestida en ¿Victor o Victoria? |

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