Hoy me acordé de esta fantástica película que narra una de las cosas más bonitas que podemos disfrutar en la vida: la amistad. Simplemente por el hecho de ser relaciones que escogemos consciente y libremente, ha de tener un lugar preferente en nuestra vida.
Si comienzo a repasar una a una las personas a las que puedo considerar amig@s, siento que, en primer lugar, se parecen poco entre sí, y en segundo lugar, mantengo relaciones diferentes con ellas. Como si de una película se tratara, tengo amistades con las que reflexiono, con las que me permito llorar, con las que mantengo y defiendo puntos de vista vitales contrapuestos, con las que me río hasta que me salen agujetas, y hasta amistades con las que no mantengo relación habitual. Y todos ellos son igualmente queridos.
Hace unos años, en un momento complicado, cuando había tomado la decisión de cambiar de vida y dar un giro de 180 grados, sufrí uno de esos momentos de debilidad que nos permitimos en contadas ocasiones. Y en aquel momento de soledad aparente y subjetiva, una persona que sufría mi estado a 600 kilómetros de mi, cogió un tren nocturno para llegar en la mañana siguiente y pasar conmigo el tiempo necesario hasta convertirme en alguien un poco más feliz. Aquella persona, que pocas veces dice "te quiero", me enseño qué importante era para ella mi bienestar. Y siempre estuvo conmigo, en los momentos más felices y en los más tristes, incluso llorando cuando yo no lloraba porque ya no podía. Aquella persona, es mi amiga desde hace casi 20 años.
Durante mi etapa en la que se ha convertido en mi segunda ciudad y mi segunda familia, he conocido personas especialmente relevantes en mi vida, por lo que me han aportado y lo que he podido transmitirles. Son personas que conozco hace siete años y que he conseguido mantener desde entonces. Algunos, obviamente, se quedaron en el camino, otros continúan en la misma senda que yo. Todos ocupan su lugar en mi alma y les estoy eternamente agradecidos por permitirme vivir experiencias extraordinarias con ellos. Este fin de año pasado ha sido, en este sentido, uno de los más bonitos que recuerdo.
Hoy especialmente mi recuerdo y mi amor incondicional está con uno de ellos que no está pasando por su mejor momento. Quiero decirte que estoy contigo en tu dolor y tu pena como he estado en tu felicidad. Juntos podremos con todo.
Mil gracias a todos los que habéis estado, y estáis en mi vida. A los que, a pesar de conocer mis defectos y los errores que cometo, y cometeré, continúan ahi.Soy muy afortunada por contar con vosotros.


“Por encima de todas las cosas”, Allí están los verdaderos amigos. Y ciertamente, tenemos esos amigos que están por encima de todas las cosas, pueden pasar años y años y ahí siguen, ahí seguimos.
ResponderEliminarCierto es que amigos de verdad no solemos tener muchos, existen categorías en todo y la amistad no se libra de ellas. Los hay generosos, cínicos, amables, pijos, sencillos, exagerados, expresivos, callados, raros, impetuosos y tranquilos como la mar en calma. Así son mis amigos.
No es un camino de rosas el mundo que rodea nuestras amistades, porque seremos amigos, pero cada uno con su propia personalidad, y esto hace que los roces existan, incluso los enfados a temporadas que por cierto, se hacen eternas cuando esto ocurre. Siempre alguien rompe el hielo, siempre alguien pone más empeño en romperlo, poniendo por delante la llama de la generosidad para seguir conservando algo tan necesario como “los amigos del alma” como los llaman en Perú. Menos mal que a estas alturas de la película, del conocernos tanto unos y otros, de superar las barreras de los malos entendidos, ya estamos todos catalogados. Esto me pasa con una amiga que más que una amiga es mi familia. Ella no sabe cuánto es mi amiga. Percibe cuanto le quiero y no sabe la absoluta necesidad que tengo de ella. Es la más “intuitiva” de las personas que conozco. La más combativa, peleona y valiente de las personas que conozco.
Que exista el diálogo, la cercanía en los buenos y malos momentos, resulta vital para seguir sosteniendo la base del cariño con otra de mis amigas, que espero que me acompañe el resto de mis días, incluso a pesar de la distancia física que pueda haber en algunos casos. (porque viaja mucho). La quiero porque me empuja, por el estimulo que me brinda para seguir adelante, por sembrar en mi, raíces profundas, el deseo y la pasión por las cosas que realmente me importan, pero sobre todo por la exigencia para dar siempre lo mejor de mí. Me tira de las orejas constantemente y eso me encanta, porque me mima y me cuida como un tesoro y me hace sentir la persona más especial del mundo.
De otra de mis amigas puedo destacar su enorme corazón, su calidez y su calidad humana y si algún día la pierdo , se irá algo mío, algo de nuestras confidencias, de nuestro refugio, algo que vale toda una vida de cariño, solidaridad, comprensión, cabreos superados, vacíos del silencio, vació del amigo que ya no está, que no se llenará nunca. La quiero porque se parece a mi aunque no sepamos lo diferentes que somos. “Somos tan iguales”… y “tan diferentes a la vez”. Me encanta porque cuando estoy con ella nunca sé lo que va a pasar, porque no tiene sentido del ridículo, porque a pesar de ser adulta conserva la más pura ingenuidad de la niña que aún lleva dentro. No tiene pudor en mostrar sus sentimientos ni tiene malicia. Es puro amor.
Mi mejor amigo, me acompaña desde hace 10 años, y ese es el tiempo que lleva llenándome de coraje para enfrentar mi vida (con lo que me gusta y con lo que me gusta menos). Ha puesto espíritu, mente y alma para ayudarme a alcanzar mis más grandes sueños, porque los conoce todos. No solo los de estos años, sino los que arrastro antes de conocerlo… y también los tantos miedos que me atormentan cada noche. Me ha ayudado a levantarme cientos de veces, que son las mismas que nos hemos peleado y nos hemos dejado de hablar. Es la persona más emprendedora y generosa que he conocido jamás. No le tiene miedo a nada y desde que le conozco se ha puesto el mundo por montera muchas veces. Le admiro muchísimo más que a nadie que conozca.
Les quiero y no me imagino mi vida sin ellos.