sábado, 20 de agosto de 2011

Somos Privilegiados

Vivimos momentos muy inciertos, estamos en un continuo desasosiego y la incertidumbre a menudo se apodera de nosotros. Quizás sea este un buen momento para ser conscientes de lo que necesitamos y de lo que no necesitamos tanto como pensamos. 

Pero hoy escribo porque navegando por Internet me he tropezado con un tesoro en forma de recuerdos que vienen al hilo del post anterior. Si en la última entrada hablaba de las canciones que nacían sin mas pretensiones que dar inicio a un programa o acompañar un juego, en esta ocasión se trata de las "intros" de los dibujos con los que me crié y con los que crecí. Y cuando los vuelvo a rememorar es cuando me siento una Privilegiada. Es posible que en todo este sentimiento de privilegio haya una parte de Fantasía idealizada que convierte en maravilla todo momento ya pasado pero estoy convencida que la gran parte de ese sentimiento que estoy experimentando corresponde también a una realidad: una realidad en la que los dibujos existían para entretener, donde la violencia apenas cabía y mucho menos heridas de sangre o similar. Eran dibujos que nos acercaban a menudo a la naturaleza, a pesar de que fueran en ocasiones naturaleza irreal (como ver hablar a un oso en un perfecto castellano o incluso en Euskara). 

Yo me he criado con muchos dibujos y series infantiles, ver la televisión no me ha hecho ni una persona encerrada en mi misma ni agresiva o cualquier otra peste que nos gusta echar sobre este aparato. Como si el aparato fuera el responsable de nuestras miserias cuando en realidad es nuestra falta de sentido de la medida lo que nos hace tanto daño. No obstante, es importante decir que después de ver estos dibujos, bajaba al barrio a jugar con mis semejantes. En la mezcla de todo está lo ideal. 

Posiblemente por este miedo al desequilibrio, existe una tendencia, a mi juicio poco natural, de hacer que todo sea "educativo": así los dibujos ahora se dividen en dos grupos: los semi-agresivos (aunque no siempre sean violentos) y los educativos. Y de la misma forma que los primeros no me gustan, los segundos me aburren. ¿Por qué un dibujo, una serie infantil no puede tener el fantástico propósito de entretener? Por qué lo contrario de esa larga serie de dibujos que se han estado programando son los dibujos que tienen que enseñar algo a los niños? No estarán saturados con tanto aprendizaje? ¿No estaremos en la cultura del Sobre-Aprendizaje?

Yo me siento privilegiada por la generación que me ha tocado vivir. Todo es mejorable por supuesto, pero no creo que a fecha de hoy estemos en el camino correcto. El ser humano, por defecto, tiende a corregir sus errores yéndose al otro extremo de la carretera y así nos va. Me siento privilegiada por los dibujos con los que crecí y gracias a Internet hoy he podido revivirlo. Aquí van algunos ejemplos: noños, si puede ser, pero para mi entonces eran mi acompañamiento vespertino. El acompañamiento ideal a mi bocata de nocilla. 

La Aldea del Arce


Como diriamos nosotros, gran bucle conseguido despues de ver el compositor de letra y música de esta serie de dibujos.

David El Gnomo


Estos personajes rechonchos eran ideales cuando aún no había llegado hasta nuestros dibujos animados las figuras esqueléticas que imperan ahora. Derivaron posteriormente en Klaus el Juez pero los genuinos suelen ser los mejores, y en este caso también.

Alf


Aun en la actualidad me sigue persiguiendo la canción de los "Esparragos no somos porquería" que cantaban los niños con el padre al piano. Es la canción pegadiza con más antigüedad en mi mente.



Aquellos Maravillosos Años


Con una canción de apertura de Joe Cocker, qué mas se le puede pedir a una serie? Ha sido una de las que, con el paso de los años, he rescatado del olvido para verla hasta el agotamiento. Simplemente especial e irrepetible.

Blossom


Qué grande Blossom, qué lógica aplastante, que bella dentro de sus extremadas facciones. Bravo por la autoestima que te hacia conseguir Blossom!


La Bola de Cristal


Se ha hablado tanto de este programa de culto que poco más puedo añadir yo. Alaska es grande, Kiko Veneno, Santiago Auserón, Gran Gurruchaga, Pablo Carbonell, los Electroduendes.... la lista no se acaba nunca. ¿Cómo no vamos a sentirnos privilegiados despues de haber pertenecido a esta generación?

5 comentarios:

  1. como para hubicarlos, lugar Buenos Aires Argentina, hora 10.12 am, mi trabajo, me estoy atrazando un poco, es que me colgué leyendo, me dejaste pensando con eso de "En la mezcla de todo está lo ideal" y me hiciste reir con lo de "abuelos cebolletas" que bien que escribis hincha del Atlético de Bilbao!! jejeje me preguntaba porque el tiempo siempre condiciona ciertas cosas o no alcanza, pensaba que porque no surgían charlas sobre estos temas cuando nos hemos juntado ya sea en una mesa de aquel restaurante del puerto de Olivos o a la orilla del río en el Tigre, supongo que fue porque surgían otros temas, pero esta bueno enroscarse en alguno de estos y estirar la sobremesa divagando en historias y pensamientos, me encantó cuando hablabas de tu generación cuando yo vengo de otra, un poquito anterior jejeje bueno me voy a poner a laburar que ya es hora.

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  2. Ey Negrazon no dejes el curro por leer cuatro lineas que los tiempos están revueltos!!!
    Tienes razón, nos faltan horas y almuerzos para tener conversaciones banales que nos roben la tarde entera. Una lástima porque es un placer hacerlo. Lo dejaremos como tema pendiente para nuestro próximo encuentro, para el cual espero que no falte demasiado.

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  3. No me quedo con la espinita del articulo anterior de este BLOG porque lo escribí para ti.

    La AM que hace temblar a la FM (1ª parte)

    Leyendo tu blog (el fin de semana cuando inesperadamente desapareció), me puse a reflexionar sobre aquellas canciones que como dices tú, cuando las escuchas te transportan a otras épocas vividas de forma intensa, alegre, triste, inocente….recuerdos familiares. Por otra parte, todo el mundo con mi edad tiene más o menos los mismos recuerdos televisivos, por lo cual tampoco hablaré de series. Vale, ya está. Me gustaba mucho “Careless Whisper” de un masculino George Michael. En parte gracias a esta canción de la que fui fan. Lo cual me lleva a pensar que lo más adecuado sería escribir sobre mi infancia musical. Ese momento en que el gusto está en pañales. En mi caso, en pañales necesitados de un cambio urgente. Esta canción descubre en mí, una adolescente enamoradiza (con poco filtro), con ganas de gustar….Mis primeras fiestas envueltas en este susurro indiscreto tan romántico como empalagoso…

    Cuando era niña, inocente y bastante insoportable, lo que más escuchaba era lo usual: mis discos de Los Payasos o de Enrique y Ana, el grupo parchís (que sacaron una película poco taquillera y que las únicas entradas que vendió fueron en mi barrio de Pueblo Libre). Sin embargo, lo mío era sobre todo poner una y otra vez un disco recopilatorio de música adulta que incluía, nunca entendí por qué, el tema principal de “Don Quijote de la Mancha”, mi tío Tito me llevó a ver la obra de este Best seller cuando tenía 8 años, y un jovencísimo Oswaldo Catone poniendo su acentillo peruano al protagonista. Me gustaría pensar que era una señal de mis futuros gustos, pero sospecho que más bien se trataba de que la voz de los cantantes protesta que oía mi madre siempre me parecieron desagradables y por supuesto que retomando el dúo que he mencionado antes, Ana no me gustaba nada y Enrique del Pozo era Enrique del Pozo....

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  4. La AM que hace temblar a la FM (2ª parte)

    Parchís nunca me interesó demasiado y, un tiempo más tarde, me interesó porque le encantaba a mi pandilla. Cuando eres pequeño normalmente tu personalidad es la del resto o la de la mayoría. Pero secretamente, lo que más me gustaba era lo que oía por la radio. Yo era más de canciones de los mayores. De Perales, Pimpinela y Camilo Sesto, era de “un pañuelo y una flor”, y canciones de Jeanette (me las sé todas) y de Mocedades. Incluso de esa obra maestra del pop que era ‘Sólo pienso en tí’, de Víctor Manuel. Poca música en Inglés. Entonces escuchaba una radio en Lima que se llamaba 1160, y que se anunciaba como “la AM que hace temblar a la FM”. Pero, repentinamente, cuando las hormonas empiezan a desordenarte la cabeza y las ideas, empecé a interesarme más activamente en la música. Veía todos los video clips que ponían en televisión, sobre todo en esos momentos de desconexión territorial en los que no paraban de repetir el “Money for nothing” de Dire Straits, “Pictures in the Dark” de Mike Oldfield, el “Take on Me” de A-Ha o cualquier cosa con animación que pareciera moen-na y atrevida. Incluso Deep Purple (Dios mío, me compré el disco de “Smoke in the Water”), y escuchaba a Prince (de este cantante también fui a ver la película de “Purple Raín”)… Y como retrete en restaurante de parada de autobús de carretera, empecé a tragarme de todo y desenfrenadamente. Por algún motivo, tenía mucha memoria para la música, y era capaz de recitar los popurrís de los casettes mortales que escuchaba mi madre, memoria que por lo visto he perdido por completo, porque ahora “al parecer me invento la letra de todas las canciones que escucho” . De hecho, gracias a esos popurrís , mi cultura musical de todos los éxitos del pop anteriores a mi nacimiento era amplísima. Mi queridísima madre quiso reconducir toda esa habilidad a que recibiera clases de piano, pero, si bien podía desenvolverme con soltura escribiendo las partituras y repasando los pentagramas, delante de un teclado daba más miedo que Freddy Vs Jason y la única que tenía verdadero oido musical era mi hermana Denisse. Mi base musical de la adolescencia quedó establecida, lo confieso, sobre cuatro pilares: Mecano, Miguel Ríos, Chicago y Air Supply. Iba a decir que el día que encontrara un grupo que me diera todo esto al mismo tiempo, surgiría una nueva era en la que la gente iría por las calles sonriendo, portando lazos en el pelo y, por lo tanto, mucho más feliz (donde va a parar). Pero mirando mi colección de CD’s me doy cuenta de que tengo varios ejemplos de esta unión ultra-terrena y no voy por la calle dejando caer cachos de mi cerebro ni suspirando cada día de amor por las canciones que escucho. Lo que canto debajo de la ducha, es algo entre yo y mi alcachofa de la ducha. Porque sigo igual como hace años, duchándome con un cantante diferente cada día.

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  5. Bonita costumbre la de tu Alcachofa y tu... no la abandones ;-)

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