Ayer, mientras paseaba por el barrio, algo o alguien me hizo recordar aquellos recuerdos de la infancia que, cuando te suceden, consideras que es lo peor que te puede pasar en tu universo infantil. Y por suerte, aquellos momentos, son los que hoy, despues de 30 años, consiguen que te rias a carcajadas.
El próximo 18 de mayo se cumplirán 26 años (ahi es ná!) desde que hice "Mi Primera Comunión". Qué gran momento!. No recuerdo lo que comí ayer y sin embargo, tengo totalmente presente el "casting" de vestidos de comunión que hice.
- "con transparencias, porfi ama!- apuntaba precozmente ya.
Y el trauma no fue la Ceremonia, el compañero "viejo-verdil-precoz" que me tocó, ni siquiera que tuviera que pagar una moneda de cien pesetas para no volver más al Catecismo. El trauma fue LA MALDITA NANCY COMUNIÓN.
Una Comunión no era Comunión si no te hacias la foto con la recien estrenada Nancy Comunión. Y yo, como cualquier otra niña de 9 años, me pasé la vispera en vela, pensando en los abrazos y besos que le iba a dar a mi gran muñeca.
Y llega el dia. Y entre mi Ama (Zorionak Ama, maite zaitut), pensando que la ansiada muñeca la traeria mi madrina, y mi madrina (Regina te adoro, pero esta no te la perdono) pensando exactamente lo contrario, consiguieron que el regalo que estuve esperando desde que tuve uso de razón no llegara nunca. Y esto fue lo que llegó:
Este león por parte de mi madre (y digo yo qué pinta un león en una Comunión) Y esto por parte de mis Padrinos. El sobreestimado Reloj-Calculadora-Casio.
No me extraña que, diez años después, decidiese estudiar Psicología.



Reloj Casio calculadora sobrevalorado???
ResponderEliminarPor cierto, a mi me regalaron un telescopio. Le di el uso correcto...
1. La ilusión de un niño
ResponderEliminarEsa mirada cautivadora, esa ilusión que irradiaba, esa ingenuidad implicita que tienen los que aún siguen siendo seres inocente y sin malicia, ... todas esas cosas me hicieron robar un segundo de vida, una imagen de mi más tierna infancia...El payaso Tilín, estaba también en mi lista de juguetes una navidad, pero así como la Nancy Comunión, nunca llegó.
Querría volver a ser niña, para sentir como ellas, pero cada edad tiene su cosas... Nancy Comunión y el payaso Tilín no llegaron nunca, pero el recuerdo de la ilusión con la que esperábamos ese juguete, no tiene precio. ¿No te parece? Un día leí que si la vida fuera justa debería ir desde la vejez hasta la niñez, yo ahora misma lo corroboro aún siendo un peter pan...
“Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea”. Paulo Coelho